Miedo, frío, glacial, recorrió el cuerpo del empresario con la sola mención de la palabra ruptura. Era un sentimiento primitivo, algo que lo obligaba a querer callar esa voz, borrar para siempre esa palabra del diccionario. Además, ver las miradas que todos los hombres presentes le dirigían a la joven que ahora se reía hablando con su abuela e ignorándolo a él de manera escandalosa, lo ponía sumamente nervioso, por no decir celoso.
Alexander Belmont nunca había experimentado una sensación tan asfixiante como la que ahora lo estaba invadiendo. Quería tomar a Siobhan y arrebatarla de ese lugar, alejarla de las miradas y los comentarios de todos los presentes, y a la vez quería, él mismo huir de ese lugar y de esa sirena que ahora lo estaba hechizando con su sonrisa y su voz seductora.
“¡Que joven tan bella y elegante! Debe ser alguna princesa del extranjero…” fue uno de los primeros comentarios que se escucharon en el lugar, provenientes de un grupo de jóvenes que estaba a poca distancia.
“No lo sé… quizá es una supermodelo…su figura es exquisita…” dijo otro mientras se la comía con la mirada.
“¿No la conocen? Ella es mi futura esposa…” Otro hombre se aventuró a decir de manera descarada, mientras que sonreía coquetamente a Siobhan que justo en ese momento había volteado y mirado en su dirección.
Pero los hombres no eran los únicos en prestar atención a la joven. Las mujeres que estaban presentes también la miraban asombradas.
“¿Esa es la hija repudiada de los Reyes?” Una mujer preguntó de repente a otra que estaba a su lado. Y ese fue el momento en el que todos voltearon a verla. En ese momento los murmullos crecieron en gran medida.
“No…no puede ser ella…esa mujer es una pobre campesina sin clase ni elegancia” fue otro de los comentarios, el que más gusto a los Reyes, en especial a Nanci que quería estrangular a Siobhan en ese momento.
_ Mi niña…cada día estás más hermosa, definitivamente abandonar la familia Reyes es lo mejor que podías hacer _ Carol habló alto, aunque no a los gritos, ella pretendía que todos los cercanos escucharan que era Siobhan la que había repudiado a esa familia horrorosa y no al revés.
_ Lo sé abuela…ciertamente me saqué un gran peso de encima _ la genuina sonrisa en los labios de la joven hacían que muchos quisieran vomitar de solo verla.
Alexander, que se había mantenido unos pasos alejado de Siobhan, no pudo resistirlo más y se acercó a ella. La escusa sería su abuela, pero en realidad lo único en lo que pensaba era en marcar territorio y alejar a todos esos hombres que querían acercarse a ella. Con una mirada posesiva y desafiante, se posicionó a su lado y sin que siquiera pudiera pensarlo, como si tuviera vida propia, su mano se posicionó en la cintura de la mujer que supuestamente odiaba a muerte.
_ Señor Belmont…solicito que mantenga su distancia… _ la mirada enfurecida de Siobhan taladraba al hombre, que no sabía que hacer en ese momento _ después de todo no somos cercanos _
La abuela Carol quería reír a carcajadas al ver al bruto de su nieto rojo de la vergüenza por aquello que acababa de ocurrir. Lo que realmente le preocupaba era el cambio tan extraordinario que la mujer había tenido. “¿Será este otro truco para llamar mi atención?”. Pensó el empresario, para luego esbozar una sonrisa con suficiencia y alejarse un poco.
Una sonrisa de suficiencia se asomó a los ojos del empresario quien creyó comprender el por qué de la actitud de la mujer frente a él.
_ Se que este es otro de tus trucos para llamar mi atención, no hagas escándalos esta noche, no arruines la velada de personas tan importantes _ las palabras de Alexander lograron alegrar a Nanci y los Reyes que se encontraban un poco molestos con la actitud del hombre.
_ Hermana…, esta es una reunión muy importante los dueños de Trascender darán su primera aparición en público…_ comenzó a decir Nanci con su tono de niña buena, pero ocultando su malicia _ no es bueno que ellos te vean haciendo escándalos, deberías comportante _ mientras decía estas palabras se acercaba más a Alexander y se tomaba con firmeza de su brazo demostrando su posesividad _ no dejes que piensen que la familia Reyes no tiene clase _ agregó finalmente.
Marga, quien había permanecido en silencio, expectante, de pie junto a Siobhan no pudo evitarlo y comenzó a reír de manera estrepitosa. Ella no podía creer lo que escuchaba, de verdad que a veces sentía que a esa niña la habían tirado al nacer.
_ Sio…tu ex hermana ¿es siempre así de tonta o descansa de a ratos? _ preguntó en voz baja, aunque fue escuchada por los que estaban más cerca.
_ Yo creo que a su mamá biológica se le cayó un par de veces _ contestó la otra, también en susurros. Carol, quien se divertía en gran manera con esas ocurrencias, no pudo evitar reír en gran manera.
_ Siobhan…discúlpate ahora mismo con tu hermana y luego márchate de este lugar _ comenzó a decir furibundo el señor Reyes _ no quiero que tu vulgaridad manche la imagen de la familia Reyes…una mujer de campo como tú no es digna de estar en este lugar _ agregó de manera estoica.
La mirada afilada de Siobhan se sintió como una afilada navaja que podía cortar el aire. Todo se había sumido en el más profundo silencio, y, por alguna extraña razón el miedo surcó algunos corazones. Una fría gota cayó por la espalda del hombre, que no sabía la razón de esa repentina reacción de su cuerpo.
_ ¿Vulgar? ¿Yo? _ una mueca burlona asomaba a los labios de la joven _ yo…señor Reyes soy una eminencia, refinada, inalcanzable, una completa diva _ con parsimonia y elegancia los pasos de Siobhan habían girado en torno al hombre que decía ser su padre _ usted… _ ahora lo miró de arriba debajo de manera burlesca _ es quien jamás estará a mi altura _ tras estas palabras la joven comenzó a aplaudir ante la atenta y expectante mirada de todos los presentes.
Las reacciones fueron disímiles. Nanci por ejemplo sentía una ira indescriptible y el odio se acumulaba cada vez más en su pecho. Los tres hermanos Reyes la miraban con enojo y reproche, ellos no podían creer el descaro de esa maldita mujer, que hablaba de esa manera a su padre.
_ Eres una desgracia, la familia Reyes jamás debería de haberte traído de vuelta y haberte dado todo el amor y el apoyo de la familia, no solo eres una desagradecida, sino que también eres vulgar, una mujer viciosa, que solo sabe dañar a nuestra adorada Nanci, ella si es una buena niña, dulce, sensata e inteligente… Nunca serás tan buena como ella_ Ignacio Reyes arremetió con desprecio dejando ver claramente, todo el entramado interno de la familia.
_ Ja, esa si es la mejor broma que he escuchado en mi vida… ¿el amor de la familia Reyes? ¿Su apoyo? _ Siobhan tenía una mirada peligrosa, pero a la vez prometedora de algo que nadie sabía bien qué podría ser. Con paso tranquilo, cuidado, se acercó un poco al hijo mayor de los Reyes, bajó un poco la cabeza y levantó los ojos, tomando una actitud de complicidad, y con tono que quería disimular como bajo, secreto, lanzó una bomba que dejó a todo el mundo petrificado _ ¿Qué estas fumando? Porque quizá no es de la mejor calidad ya que te hace alucinar un poco de más… _ todos quedaron mudos, algunos incluso se taparon la boca intentando contener la risa _ te aconsejo que cambies de proveedor…le está mezclando cosas que no sirven _ cerró alejándose de él con aire de suficiencia.
Ignorando los insultos y reproches de todos los Reyes ella se alejó caminando en dirección a Marga. Su actitud firme y decidida causaron gran conmoción y la atención de todos en esa gala estaba centrada en ella y sus acciones.
Alexander no era la excepción. La atracción que sentía por esta nueva mujer que ahora estaba descubriendo era la del metal al imán. Él, sin pensarlo, sentía que sus pies se movían solos hacia ella. Eso le ocurría desde que la había visto en el hospital la última vez. Era una mirada diferente, arrogante, decidida, segura, enigmática.