CAPÍTULO DIECISIETE Ella se quedó asombrada al comprobar que la redacción del periódico no solo había recibido una carta del asesino, sino que se había publicado en internet inmediatamente. Ella miró su teléfono y volvió a leer la nota de prensa. Una redacción mínima, solo una foto de la ropa ensangrentada, la carta y una transcripción completa. ―¿Saben que estamos yendo? ―preguntó Ella desde el asiento del acompañante. ―No, pero eso no nos detendrá ―dijo Mia. «Estimado editor, soy Géminis. Gracias por publicar mi mensaje anterior en su totalidad, y ahora confío en que tengamos un entendimiento mutuo. Cada vez que reciba una carta mía, publicará el contenido inmediatamente. El no hacerlo resultará en un exceso de muertos para que los mezquinos de azul deban limpiar. Mi sed nocturna de

