CAPÍTULO DIECISÉIS Ella se despertó con el sonido de unos golpes. Se incorporó de un salto en la cama del motel, todavía con la misma ropa del día anterior. El reloj marcaba las 07:11. Esto no era la zona roja, ni la prisión Estatal de Maine. Estaba a salvo en un edificio seguro, lejos de Tobias Campbell, pero después de aquel sueño, se sentía más vulnerable que nunca. Se levantó de la cama y se apartó el pelo de la cara. Se lo ató con el coletero de la muñeca. Los detalles de su sueño tardaron unos segundos en aflorar a su conciencia. No podía recordarlo con detalle, solo recordaba que Tobias había mencionado algo sobre una distracción y la explotación de un patrón. Pum, pum, pum. Ella se sacudió para despertarse y se dirigió a la puerta. Miró a través de la mirilla. Mia. Abrió. ―Rip

