Capítulo 8

332 Palabras
Luego de un masaje y un facial con pepinos incluidos, me dirijo a mi habitación súper relajada, cuando en el camino me cruzo con dos de las personas que menos me apetece ver. Adriana y Leonor. —Evangelina… ¿sos vos? Pensé en hacerme la desentendida, pero no quedaba bien, aunque se lo hubiesen merecido. Con mi mejor y falsa sonrisa, me acerqué y les di dos besos en el aire a cada una. —Hola, ¿cómo están? —Bien… —respondió Leonor mirándome estupefacta. Sí, soy yo bruja, con treinta kilos menos y en mejor estado que vos. —Te ves… —carraspeó— bárbara… —Gracias, ustedes también. —Supimos que estuviste viviendo en Francia. —Sí, unos quince años… ¿nos vemos en un rato? —Sí… cla-ro. ¿Por qué carajo tartamudean? Seguí caminando hacia mi habitación, quería llegar y tirarme en la cama, las odiaba, realmente las odiaba mucho. ¿Por qué el pasado me hace tan vulnerable? ¡No! ¡Ya basta! ¡Es más que suficiente! Algo se removió dentro de mí y como si un león habitara mi cuerpo, me levanté y comencé a prepararme para la fiesta. Con un esmero desconocido, me maquillé, hice un recogido en mi cabello, estrené ropa interior sexy como si alguien fuera a verla. Por una extraña razón, había descubierto hacía tiempo que usarla, me hacía sentir poderosa y eso se reflejaba en mi actitud. Suena vanidoso, sí, pero para mí, que jamás me sentí atractiva, es una sensación nueva y la disfruto. Prendí mis medias al liguero, me puse el vestido, calcé mis zapatos y me miré al espejo. ¡Oh por dios! ¿Esa soy yo? No podía creer que esa hermosa mujer que me miraba era yo, reflejaba una seguridad que nunca antes había visto y eso me alentó. Finalmente me perfumé, me puse una gargantilla, mis aros, retoqué mi labial, tomé el clutch y salí hacia el Ballroom donde se desarrollaría la fiesta.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR