{Mila} No me podía mover. Era inútil por mas intentos que haya hecho por no se cuanto tiempo. Mi cuerpo se negaba a seguir las indicaciones que mi adormilado cerebro le daba, era imposible. — Despierta, Mila — su voz se escucha lejana, vacía. Siento una leve caricia en mi brazo y quiero separarme de su contacto aun si saber por qué. — Señor, es mejor que deje descansar a la señora Ivanova, recuerde que esta bajo los efectos del tranquilizante. ¿Ivanov? el cabròn le dijo que era mi marido. Quise reírme internamente por la pésima broma al atribuirme su nombre como si fuese de su propiedad y lo único que podía hacer fue comenzar a toser. Abro apenas los ojos e intento reincorporarme al sentir que me ahogo. — Tranquila — Sasha me agarra de un hombro a la vez que me alcanza un vaso c

