UN AÑO, TRES MESES Y VEINTITRÉS DÍAS DESAPARECIDA. Solo dos días después me encuentro en el salón de prensa repleto de reporteros, grandes cámaras y largos micrófonos. El ambiente sobrio y neutro, supongo que para que no cause distracciones. La mayoría de las personas visten trajes formales, y yo llevo puesta la playera con la fotografía de mi hija y un pantalón n***o sencillo. Me impresiona la rapidez para organizarla. No le avisé ni a Edmundo de esto. Soy solo yo contra todos. En medio del espacio cerrado ubico el atril de madera que ya tiene listo el micrófono acolchado azul. Avanzo hacia allá. Reconozco a Ramón entre los periodistas del frente. Está preparado para grabar lo que voy a decir. Cuando subo a la tarima, todo se queda en silencio. Mantengo la mirada fija, aunque

