Sin otra alternativa Lisie se vio obligada en llamar a su marido para llevarse los bienes de Dalton. Ella sola jamás podría hacerlo, después se las arreglaría para volver a largarse y dejar al idiota de su esposo no lo toleraba y regresar a vivir con él sería una tortura. Así que de momento tendría que utilizarlo, claro luego que de vendiera todos los animales que pudieran llevarse. —No he venido hasta aquí por algo que no tenga valor, así que vamos, suelta la lengua. —Este tipo tiene buenos caballos en su establo, y también he visto varios terneros. Solo suban todo a los camiones y nos iremos. —¿No hay dinero? —¿Qué más quieres? Hay mucho dinero invertido en los animales. —¿Qué fue lo que paso? ¿Porque has tardado nada en llamarme? —Eso no es importante ahorita, debemos darnos pris

