Dalton departo de golpe al sentir una especie de sensación nada agradable en la cama. Al abrir los ojos lo primero que ve es una mata de cabello amarillo a su lado. Frunció el ceño, ¿en qué momento se había metido esa mujer en su cama? se preguntó. Al girar el rostro se fija en Gayla quien permanecía de pie en la entrada de su puerta llorando. —¡Gayla! —Susurra. —No —Contesta con la voz rota, se da la vuelta para salir corriendo de allí. —¡Gaylaaaaaa! —Grita el vaquero poniéndose en pie —Espera, no te vayas. Va detrás de ella corriendo por el terreno llevando puesto solo unos pantalones y descalzo. La castaña corría hacia la casa de su vecino muy rápido, debía alcanzarla antes de que se encerrara en la residencia y no tuviera chance de poder entrar. —Gayla, espera por favor. El suelo

