A una cuadra de la tienda de Lía se encontraba un auto n***o estacionado, nuevamente alguien la vigilaba mirando por unos binoculares, el hombre que los había estado vigilando desde hace tiempo era un detective privado, tras bajar los binoculares unos ojos verdosos con notas doradas se hicieron presentes, pestañas rizadas y una mirada penetrante que intimidaba, era un hombre joven de no más de 35 años, de tez canela y llevaba la barba bien afeitada así como el resto de su cabeza dando paso un brillo reflejo del sol. El hombre dejo los binoculares en el asiento del copiloto para después marcar un número en su móvil, el tono de llamada sonó unos segundos cuando por fin alguien contesto del otro lado de la línea. __”¿Bueno?” Dijo aquella voz femenina que parecía estar de mal humor. __Hola

