DARKO El olor a pólvora, sudor, sangre y polvo golpea mis fosas nasales con la violencia de un recuerdo que nunca cicatriza. El ruido sordo de las balas hace eco en mis oídos, como si cada detonación quisiera reventarme el cráneo desde dentro. —¿Estás seguro de que están aquí? —pregunta Eros con su inconfundible acento italiano por el auricular. Miro de reojo a Nikola. Lleva pantalones cargo, un jersey n***o pegado al torso, botas de combate y un chaleco antibalas ultraligero creado por Kali, esa bruja que convierte la ingeniería en magia letal. Su cabello rubio le cae desordenado por la frente mientras escanea todo el lugar con una precisión quirúrgica. En sus manos sostiene a la Viuda Negra: no un arma, sino una criatura diseñada para devorar. Compacta, negra como un mal presagio, con

