DARKO Tres días antes del rito. Cuando logré arrancarme el yugo de mi padre, juré que jamás volvería a sentirme impotente. Creí que al heredar su trono, al sentir el frío del metal y el peso del mando, finalmente tendría el poder para proteger lo que amaba. Matar a mi padre no fue un acto de justicia, fue una necesidad de supervivencia. Limpiar las filas, purgar a los perros fieles que cuestionaban mi ascenso y eliminar a cualquiera que osara mirar mi corona... hice todo eso para no volver a ser una víctima. Pero hoy, mirando hacia atrás, me doy cuenta de lo equivocado que estaba. A pesar de que mi mente no funciona como la del resto, a pesar de que la "Bestia" en mi cabeza solía tomar las riendas con una furia ciega, nunca me había sentido tan desprotegido, tan patéticamente inútil com

