-¡Está tan hermosa hoy, señora! -exclamo Mike en voz alta cuando termine de prepararme y abrí la puerta de la oficina. Sonreí torpemente detrás del velo n***o traslúcido que cubría mi rostro. -No creo que merezca escuchar eso, Sir Mike. Estaba cubierta con un vestido verde oscuro y una bata. Era casi como un vestido de funeral. Mike negó con la cabeza con decisión. -Pareces una diosa alta para estar en pinturas famosas o en los murales del templo. Sobre todo con tu cabello brillante, que resalta más, gracias al atuendo de color más oscuro... -Si, gracias. Ya he oído suficiente. -rapidamente agite mi mano. Mike por su parte, se veía muy triste hoy. Me apresure a cambiar la conversación. -Voy a la capilla... ¿puedes ayudarme a guiarme? -¡Yo cuidare de usted, señora! Ambos cruzamos

