La Divina Comedia

864 Palabras

Todo comportamiento tiene sus bases en la infancia. Los gatillos mentales siempre están listos para disparar una memoria. –¡Eres una desgraciado Fausto!– dijo mi madre, lanzándole una bofetada a mi padre. Él la tomó por el cuello, y la pegó contra la pared. Ella gritaba desesperada intentando safarse, mientras él la apretaba con más fuerza, escuchaba como los gritos de mamá, se iban ahogando en su garganta. Él se afincó apretando con sus dos manos, el cuello de ella. Finalmente la vi desvanecerse en el piso y creí que estaba muerta. Yo estaba asustado, arrinconado en la esquina del cuarto, tapaba mis oídos, no quería oír sus gritos, tampoco ver como mi padre, la golpeaba. Anterior a esa discusión habían habido otras, pero no como esta. Él la dejó allí, tirada, inconsciente, abrió

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