La soledad no siempre es la mejor compañía No ocurría con frecuencia, pero cuando podía estar solo, lo disfrutaba mucho. Tal vez más que disfrutarlo, me permitía sentirme bien con respecto a muchas decisiones que había tomado en mi vida; si he de ser sincero, Estefanía era una de ellas. Antes de ella llegar a mi vida, todo era excesivamente complejo, me resultaba incómodo delegar funciones y no podía administrar todas reuniones y encuentros por mí mismo. Supongo que tiene mucho que ver con que nunca imaginé que un día sería tan famoso. Todos querían compartir su mesa conmigo y para mí sólo había sido el compartir las palabras que se encontraban en mi mente con un papel, ni siquiera con los demás. No creí que lo que salía de mis pensamientos pudiera genuinamente atrapar a otras personas,

