XXXVII

1998 Palabras

XXXVIIEs cosa averiguada que cuando Villaamil vió entrar al portero con la horterita aquélla, se excitó mucho, acentuando su increíble alegría, y expresándola de campechana manera. «¡Anda, anda, qué cara ponéis todos!... Aquí está ya el santo advenimiento... la alegría del mes... San Garbanzo bendito... ¡Pues apenas vais á echar mal pelo con tantos dinerales!... Pantoja empezó á repartir. Todos cobraron la paga entera, menos uno de los aspirantes, á quien entregó el Jefe el pagaré otorgado á un prestamista, diciendo: «Está usted cancelado», y Argüelles recibió un tercio no más, por tener retenido lo restante. Cogiólo torciendo el gesto, echando la firma en la nominilla con rasgos que declaraban su furia; y después, el gran Pantoja se guardó su parte pausada y ceremoniosamente, metiendo en

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