Mi molestia con Eric era demasiado grande, no podía entender porque y con que intensiones me dijo algo tan malicioso, en mi cabeza no cabía ni la más mínima posibilidad de que eso fuese verdad, pero todo cobró sentido cuando llegué el lunes a la escuela y todos los varones de mi aula me miraban riendo. Jesús, uno de los mas cercanos a mi en la clase me llamó y fuimos a un lugar apartado.
―Marina todos en el salón saben los detalles de como te acostaste con tu novio. ¿Cómo se te ocurre contarle eso a Cristina? ― sentí como se me rompía el corazón.
―¿Qué? ¿Cómo?¿ Cristina dijo todo eso? Yo se lo conté porque es mi mejor amiga.
―¿Mejor amiga? ¿Cristina? ¿De quién?¿Tuya? Yo la conozco desde niños y no es amiga de nadie, ella sobrevive usando a los demás, espera te voy a mostrar algo porque me das mucha lástima― acto seguido sacó su teléfono del bolsillo, buscó en la galería y me puso un video: era ella hablando sentada sobre una mesa.
―En serio Claudia no existe una chiquilla mas estúpida que Marina, va de sobrada por la vida, se cree que lo tiene todo. La odio tanto, pero bueno me la como con papas porque al final vivo de ella, ropa, zapatos y hasta dinero me da. ¿Eh? Si, necesita comprar mi amistad porque obvio nunca tendrá amigas, pero tiempo al tiempo, yo se la voy a hacer buena, a mi Eric me gusta y ya ese caldo se esta cociendo. Sueño todos los días con su cara cuando sin querer le mande una foto mía besándome con él.
Cada palabra era un puñal entrando a mi cuerpo, dolían como golpes dejándome mareada e inconsciente, no podía entenderlo y mucho menos creerlo.
Empecé a caminar desconcertada y Nadia y Lidia vinieron a mi encuentro notando mis lágrimas inundándome el rostro.
―¿Qué pasa? ―me preguntaron. Yo solo giré y les pregunté.
―¿Ya ustedes lo sabían? ¿Sabían lo que hacía?
―Hoy supimos de esto, pero hace unos días conocimos a unos amigos de ella y nos contaron que les robó y los engañó sobre la muerte de su mamá para darles lástima, por eso nosotros nos alejamos. No sabíamos como decírtelo, tú eres muy sensible con eso, pronto lo ibas a notar.
―¿Cómo pudieron hacerme esto?
Me sentí tan traicionada que no podía parar de llorar, me dolía el pecho y lo estrujaba intentando sacarme el corazón. Tuve que calmarme porque tenia clases en diez minutos, lavé mi rostro y entré al aula y con la primera persona con quien me topé fue con ella.
―¿Titi que te pasa, tienes la cara hinchada, lloraste? ―necesité sacar fuerzas de donde no tenía para contenerme de hacer un escándalo y golpearla. Pero apenas acabó la clase la llamé para aclarar todo el problema de una vez por todas. Cuando la tuve de frente, la miré a los ojos y con la voz casi rota le dije.
―Jamás te dí lo que me sobraba, compartía lo que tenía. Yo me voy a tomar esto con calma, no te voy a gritar, ni quiero pelear, no me voy a rebajar a tu nivel. Puedes estar tranquila, no contaré ninguno de tus secretos aunque imagino sean todos mentiras como tu vida en sí. ¿Quieres a mi novio? Tómalo, te lo regalo, aunque dudo que quiera algo contigo. Yo me puedo buscar uno mejor y tu solo puedes rebajarte a buscar en las sobras de las demás. Me das asco, a partir de hoy pierdes a una amiga.― solté todo sin dejarla hablar ni darle una introducción, yo sabia que ella estaba consciente de todo.
―¿Mari qué paso? ― preguntó haciéndose la inocente.
―Tú lo sabes perfectamente, deja el circo y no me interesan tus explicaciones. ― le respondí más molesta aún.
―¡Ahhh! ¿Explicaciones? Yo no tengo porque darte ninguna, eres una estúpida, creída y humillas a los demás por no tener nada―. gritó
―¡Yo nunca te humillé! Y si te hacía regalos no fueron lástima porque no tienes mamá y a tu papá no le interesas. Te los hacía porque te consideraba la hermana que no tengo y no concebía tener algo y no compartirlo contigo, porque nos veía como iguales, pero tu complejo de inferioridad y baja autoestima no te dejó verlo así. Esos comentarios tuyos sobre mi hablan mucho del tipo de persona que eres; simplemente la peor― terminé y le di la espalda quitándole la oportunidad de responderme, y de esa forma poniéndole punto y final a lo que yo creía era una amistad.
✓✓ Disculparme por tratarte ayer así ,tu tenias razón llámame. Un beso...
Le escribí un mensaje a Eric, me sentía mal por no creerle cuando me estaba diciendo la verdad. En la noche vino y arreglamos las cosas, pero todo lo sucedido me había dejado pensando, no le di ni una gota de credibilidad a sus palabras y para mi fue mas fácil, botarlo de mi vida que darle el beneficio de la duda, eso decía mucho sobre lo poco que sentía por el. En ese punto ya estaba con el porque no podía estar con Enzo, pero el poco cariño que tenia hacia Eric se apagaba cada día. Me sentía una muy mala persona y sabia que estaba haciendo las cosas de la peor formas posible.
Mis ánimos estuvieron caídos por varios días y mi carácter era una mierda, no quería hablar con nadie, ni hacer nada, pero luego de una charla con mi mamá entendí que debía seguir adelante con mi vida, y el sábado me fui para la discoteca como siempre.
Ahi estaba Enzo y rápido fue a mi encuentro.
―Me dijo Nadia lo que pasó con Cristina. No te preocupes eres una buena persona―, me dijo poniendo sus fuertes manos sobre mis hombros― recuerda que la luz sin oscuridad no es nada y siempre hay malas personas en nuestro entorno. Al rededor de las bellas rosas siempre hay feos sapos, pero sin esos, las rosas no serian tan bonitas, así deberías ver tú esta experiencia. Aprende de ella y de ahora en adelante solo selecciona mejor a quien dejas entrar en tu vida ―continuó diciendo, mientras me miraba fijo a los ojos y yo caía bajo el hechizo del marrón de los suyos― no te juzgues, esto no fue tu culpa, nunca te equivocarás si entregas lo mejor de ti― y me abrazó, me envolvió entre sus brazos, creando el lugar mas cálido y reconfortarte del mundo.
Sus brazos eran mi hogar y no podía vivir en ellos.