Mis ojos se abrieron a un nuevo día lleno de preocupaciones que yo daba por terminadas, con la angustia de no entender que había pasado anoche y no saber si solo fue un desliz o un nuevo capitulo de nuestra relación se había abierto. Tenia muchas preguntas en mi mente. ¿Y ahora? ¿Qué será de nosotros? ¿En qué posición estamos? Estaba ensimismada en mis pensamientos cuando el vibrar de mi teléfono me asustó y pude ver un contacto conocido, un número del que me sabía de memoria cada dígito que mostraba.
―Mija, yo no te puedo explicar lo que me pasó anoche, fue demasiado loco ―me dijo Enzo sonando entre molesto y risueño.
―¿Qué pasó, Zizo? ―le pregunté curiosa.
―Anoche terminé en la policía buscando ayuda. ―me contó y me sorprendí y preocupé a la vez porque en mi buenos pasos no anduvimos nosotros la noche anterior.
―¿Cómo? ¿Qué pasó?
―¡Tus primos me pasó! Ellos están mal, ayer me arrinconaron entre dos y se disponían a golpearme, de hecho uno de ellos me dio un tremendo golpe en la cara, me dio tiempo a apenas defenderme, cuando vino el otro a golpearme, solo pude lanzar el trago que tenía en la mano a su cara e irme corriendo para la policía. ―me contó.
- Jajajaja - me reí tanto que tenía que sostener mi estómago, su historia se me hacía muy cómica. ―No te recordaba como un cobarde, te pusieron a correr ― me burlaba de el.
―¡No te rías! ¿Tú no eres consciente de la fama de tus primos? Si fuese uno solo, me defendería, pero eran los dos juntos, yo no voy a pelear una batalla perdida, es mejor decir ¡Aquí corrí que aquí morí! ―se defendió casi enojado por mi burla.
En realidad fue mi sabio en correr sino hubiese terminado hospitalizado, esos primos míos uno era campeón en luchas ilegales y otro cinta negra en taekwoondo, así que peleaban como monstruos, y no sólo ellos, en total tengo ocho primos y diez primas, los varones todos son mayores y excelentes luchadores, y las hembras también son lo mismo, así que mi familia siempre fue muy respetada en ese ámbito; a mí, jamás me gustaron ese tipo de cosas, pero todos los demás siempre se metían en problemas.
―La verdad creo que correr fue la mejor decisión que pudiste tomar, ellos son peligrosos. Pero ¿Qué les hiciste, para que te quisieran golpear?
―¿Yo? Te violé, te arrastré por la fuerzas para que te acostaras conmigo. Ahora resulta que yo soy un violador.
No pude evitar reír de nuevo, todo me daba demasiada gracia aunque no era nada cómico .
― No te preocupes, yo lo resuelvo todo, desde ahora te pido una disculpa en su nombre, aunque ellos te la van a pedir igual.
―Jean, Jean ―le grité a mi primo, el que golpeó a Enzo.
―¿Qué pasó Marina? ―me preguntó él
―¿Qué que pasó? Eso te pregunto a ti ¿Qué había en tu cabeza cuando creíste que era buena idea golpear a Enzo? ―dije sonando molesta y casi gritando.
―¿Quién es Enzo? ―me preguntó sin inmutarse.
―¿Enzo? El chico que golpeaste ayer, el que me "violó" ―dije haciendo las comillas con los dedos.
― Ah verdad ¿Estas bien?
―Claro que estaba bien, hasta que él me llamó y me contó lo que pasó, serás idiota, él no me violó, más bien yo lo violé a él. Me haces falta y le pides perdón― dí la espalda para irme, cuando mi primo me respondió.
― ¿Y como por qué le tengo que pedir perdón al imbécil ese?
―Porque si no se lo pides, te vas olvidando de que yo existo. Lo que hiciste estuvo mal, me avergonzaste, da gracias que te dé la oportunidad de remediarlo ― sin decir más me fuí.
Hacía tiempo no estaba tan nerviosa, no sabía aún en que punto estabamos y peor aún no sabía en que punto quería estar con el, estaba tan confundida que no podía tomar una decisión por mi misma, sabía que no me convenía regresar al mismo lugar donde me hirieron de una forma tan absurda, pero como dicen por ahí uno siempre regresa al lugar donde fue feliz a pesar de ser el mismo donde tanto te hicieron sufrir. No podía recordar nada de lo pasado, su desplante, su descaro, solo pensaba en como me sentía a su lado, cómoda, real y feliz. También luego de los progresos que habíamos hecho después de esos meses mi relación con el estaba mucho más allá de lo que estuvo alguna vez. Así que estaba muy confundida sobre que decisión tomar respecto a lo que yo quería con el; si dejaba a mi corazón pues una vida entera a su lado, pero si de mi mente trataba entonces hacer como si nada hubiese pasado. Y como no me podía decidir entonces dejé que el azar lo hiciera por mi.
Y ahí iba yo caminando hasta donde yo sabía que el estaría con los pies temblorosos y el corazón en la mano cuando me llegó la notificación de un mensaje de texto.
✓✓ Marina mi novia esta aquí conmigo, no vengas por dónde estoy, luego hablamos, perdóname.
Miré la pantalla de mi teléfono y no le permití herirme, al final yo sabía de qué tipo de hombre me había enamorado y la estúpida era yo por esperar algo de el. No cambié el rumbo de mis pasos por su pedido, yo no había hecho nada malo, no tenía porque esconderme y fui directo hacia donde me pidieron no lo hiciera.
—Miken, Karii— saludé a mis amigos y pude sentir la tensión de todos en especial de la novia de Enzo, pero allí me quedé, esto sería una guerra fría.
No le presté mucha atención, más bien ninguna en toda la noche, bailé descuidada y reí mientras podía sentir como ella se retorcía de rabia porque ¡Si, ella sabía quién yo era y la relación que Enzo tenia conmigo! Porque ambos llevaban tres años juntos, relación que no entendía ni me importaba tampoco.
Un chico se me acercó y comenzó a coquetear conmigo y yo con él.
—Hola, disculpa que te moleste pero me pareces muy linda, me dices tú nombre yo soy Albe.
—Hola, muchas gracias por el halago soy Marina.
Mantuvimos una conversación fluida y divertida mientras nos ojos de Enzo estaban furiosos sobre mi, yo lo sabía así que le pedí al chico irnos de allí.
Me senté con el lejos de la multitud y estuvimos conversando casi por dos horas, nos dimos algunos besos y di por terminado el tiempo que le dedicaría, me despedí de él y regresé al lugar donde estaban todos, lo encontré un poco diferente habían caras de molestia y todo estaba incómodo.
—¿Que pasó? —le pregunté a mi amiga.
—Niña Enzo se puso pesado cantidad.
—¿Pero que hizo?
—¿A ti que te importa so puta, fea con lo gorda que estás? Tu en serio te crees que te puedes comparar conmigo muerta de hambre— interrumpió como una loca la novia del muchacho en cuestión, yo la ignoré y seguí mi conversación con Karla.
—¿Y entonces?— le digo a mi amiga despreocupada por su espectáculo.
—¡Oye! ¿Cómo te atreves a ignorarme?— me agarró por el brazo y me lo jaló.
—Querida, no soy una puta fea, soy Marina, pero eso tú lo sabes, sueñas conmigo todas las noches.
—¿Quien tú te crees que eres?
—Nadie, la persona que te va a decir que vayas a la primaria y pidas empezar de cero para ver si asi te educas de una vez. Te haces la rica pero te falta mucha clase cariño, yo no voy a pelear por un hombre.
—¿Quien esta peleando por un hombre contigo? ¿Tu te haz visto ese cuerpo?
—¿Tu te haz visto esa mente? Yo no voy a discutir con una persona que para lo único que le alcanzan las neuronas es para atacar el físico de los demás porque no tiene ningún argumento, así que cállate y no te humilles más solita.
—No te vengas hacer la educada conmigo, aquí en el bolsillo tengo suficiente dinero para comprar tu casa y tú barrio entero.
—Ya cállate, das pena, mejor coge ese dinero y úsalo en comprarte un poco de dignidad anda.
—¡Yailin!— gritó Enzo — cállate la boca y vete de aquí.
—¿Que te pasa mi amor?
—Yo no sé cómo yo puedo seguir contigo, no puedo más, vete.
—¿Yo sola ? No tu te vas conmigo.
— Yo contigo no voy ni a la esquina, no te soporto más.
Ella tuvo un ataque de rabia y me fue para arriba a intentar golpearme pero él la detuvo en seco.
—Si la tocas ahí si más nunca me vez.
—¿Vas a ser así hasta el final?
—Si, ya me tienes cansado, vamos.
Yo me quedé aturdida por toda la situación que no lograba descifrar cómo todo en la vida de Enzo. Los ví marchar juntos finalmente pero no quise dejar que eso me afectara y seguí conversando tranquila con todos, cuando lo ví llegar de regreso, fue directo hacia mi y me agarró del brazo.
—Vamos
—¿A dónde?
—Tenemos que hablar.
Lo seguí tranquila y fuimos hasta la playa. El estaba nervioso y algo molesto.
—¿Que fue eso?—me preguntó girandose bruscamente hacia mi pasándose la mano por la cara.
—¿El qué?
—Te pedí de favor que no fueras para donde yo estaba, era simple.
—Disculpa pero no sé en qué momento te di la potestad para decirme que hacer, yo voy y vengo hacia donde me de la gana y si te molesta te vas tú.
—Tu no entiendes.
—Explicame tu, porque por la mañana hablamos y tú actitud era muy distinta a la de ahora para no tener que decirte cuan distinta es a la de ayer.
—Marina hay muchas cosas que no sabes y no quiero que sepas tampoco, yo quiero estar contigo—me tomó de las manos — en serio yo lo que siento por ti es algo muy especial, pero hay cosas de mi que no conoces.
— ¿Tu esperas que yo diga hay el pobre está pasando por cosas tengo que entenderlo? No, Enzo yo soy más egoísta que eso, y muchos menos te puedo entender sin saber todo lo que escondes.
—¿Me vas a decir tu a mí que no sabes que tipo de relación tengo con Yailin?
—No lo sé, nunca me la has explicado.
—Pense que lo sabías.
—Ese es tu problema que asumes que lo sé todo y lo entiendo todo. ¿Si sabes que tengo dieciséis años nada más ?
—Yo no quiero discutir contigo, desde que llegaste solo pienso en abrazarte y besarte. Dejemos esto aquí.
Y con el poder que el tiene sobre mi con un beso borró todo mi malestar, nunca he entendido cómo puedo olvidar lo mucho que lo detesto solo con su toque, con una caricia con un beso.