Llegó el verano y con eso la alegría de sentir que había vencido una etapa más de mi vida, terminé mejor de lo que imaginé mi décimo año escolar y mi familia estaba contenta con mis resultados, así que no tendría muchos problemas para disfrutar mis vacaciones en libertad. Mi mente estaba volviendo poco a poco a su lugar luego de varios meses de altos y bajos me di cuenta que un hombre por muy importante que fuera no podía controlar mi destino, pero tampoco habia dejado de sentir ni olvidado, simplemente estaba manejando mejor mis emociones o eso creia yo.
—Mamá, me voy a dar una vuelta con Enzo y Miken—.le grité ya saliendo de la casa.
—No regreses tarde—.me señaló.
—No te preocupes, vengo antes de las doce.
Como de costumbre salí con ellos, al final era mi círculo de amigos más cercanos, los únicos que tenía a mi lado y en quienes confiaba. Esa vez nos acompañaron Karen y Yilian, dos chicas que habíamos conocido de casualidad y que me caían bien,ellos me aconsejaron volverme a abrir a la posibilidad de confiar otra vez en las mujeres porque yo estaba reacia en ese tema, tenía miedo de volverme dejar lastimar por alguien como ya me pasó y como yo lastimé pero tener chicas cerca era algo bueno para mi supongo, aunque de Yilian poco me fiaba, la tenía en la mira todo el tiempo y no me gustaba mucho ya que ella estaba detrás de los ojitos de Enzo y eso sacaba el lado perra mío, no lo podía evitar, seguía siendo poseciva con el aunque lo negara,y el lo sabía así que evitaba andar con mujeres delante de mi, una vez llegó con una muchacha y le encontré tantos defectos que no pudo evitar terminar su relación con ella, yo me mostraba calmada y abierta en ese tema pero me revolvía el estómago y no me quedaba callada, nada que aparantaba que lo había superado pero ni yo me lo creía para ser justos, ambiguo lo sé, pero era algo que ni yo entendía.
Creo que el era consciente de que mis sentimientos seguían ahí y comenzó a darme tratamiento especial, uno aúnas atento de el que me daba cuando teníamos algo de verdad. Cuando habían otras mujeres cerca el solo interactúaba conmigo, me trataba con delicadeza, me atendía con gentileza, no atendía el teléfono ni mostraba interés en alguien más, yo sabía que si estaba con otra mujer, pero él hacía desaparecer ese hecho. Me empecé a perder en el medio de todo esto, no sabía cómo sentirme respecto a él, tenía miedo de dejarme engañar por sus mentiras de nuevo, sabía el tipo de hombre que era, el daño que me haría pero no podía evitar sentir de todo por el, era como droga, adictivo y malo, pero me contenía cada día, así como me contuve aquellos once meses. Jugábamos a los amigos, envolviamos toda esa confusión y tensión en la cortina de humo que nos habíamos creado para poder estar cerca el uno del otro, nunca hablabamos del pasado, y en algún punto se deshizo en los recuerdos, nunca pregunté el porque de sus acciones, pero ya estaba convencida de que había uno y uno grande, sino fuese así no tuviese sentido todo su esfuerzo por mantenerme cerca, por estar al pendiente y por no dejarme sola en ningún momento. En ese punto de mi vida, esa noche antes de salir a pasar la noche con ellos cuatro yo sabía que Enzo me quería a su forma, sin saberlo quizás pero me quería. Yo le quería también pero no daría ningún paso hacia sus brazos, ni intentaría ir más allá, quizás así era como mejor funcionabamos.
De un lado para el otro riendo y contando chistes, sin un peso en el bolsillo pero con el animo por el cielo, la pasábamos de maravilla, era innegable la capacidad que teníamos de crear fuego sobre cenizas secas cada vez que estábamos juntos, igual de malos y traviesos éramos capaces de juntos hacer cualquier cosa.
—Hace falta dinero y yo nada más tengo el del transporte para regresar a mi casa— dijo él mirando su billetera con solo veinte pesos.
—A mi ni me miren—dijo Miken —ando más vacío que el corazón de Enzo.
—Buena esa—le dije chocando las manos con el y riendo.
—Fueses millonario si tuvieses en la cartera lo que tengo en el alma— agregó Enzo. —Marina hay que hacer un plan, vamos a pensar algo para ganar dinero— me miró con los ojos chinitos y lo entendí de inmediato.
—Mira para allá, la fuente del dinero en nuestros ojos—le respondí.
—¿Donde encontraré a alguien tan podrido como tú?
—Muchas gracias por el elogio pero tú tu parte y yo la mia— le dije, asentimos con la cabeza y cogimos caminos separados, sabiendo que debíamos hacer cada uno.
—Hola, señor— le dije a un hombre de unos sesenta años, gordo y con el cabellos pintado de n***o. —¿Está usted aquí buscando una dama de compañía?
—Si. ¿Cuánto por una noche contigo?
—No señor, se equivoca, yo no me dedico a eso, pero tengo una amiga que lo vio y se quedó prendida por usted, dice que se ve usted muy interesante y le gustaría salir a tomar un trago y bueno lo que surja.
—Perfecto, dile que la espero en el auto.
—Si, pero esto tiene un costo señor.
—Lo que sea, pero la quiero ahora.
—Dame un segundo.
Busqué a Enzo y el ya tenía una fila de mujeres dispuestas a la tarea, el conocía a todas las trabajadoras nocturnas de por ahí.
—Dime que tienes algo.
—Claro, dile al hombre que son cincuenta dólares, son treinta para ella y veinte para nosotros.
—Sirvió.
Volví a dónde estaba el señor está vez acompañada de la muchacha, los presenté, ellos intercambiaron nombres y sonrisas y en quince minutos ya tenía mis veinte dólares en la mano. Si, esa fue una aventura de proxenetismo un poco retorcida pero la adrenalina nunca faltó. ¿Estuvo bien? Obvio no, pero a la mierda lo bien hecho, yo fui siempre de romper reglas y si me juntaba con Enzo pues nada a bueno salía de nuestras mentes.
Compramos una botella de ron y dos refrescos, bajó entre risas contando la barbaridad que habíamos hecho y jugando bromas pesadas a todos los que estaban en el lugar, hicimos par de apuestas divertidas y alguna que otra locura y como siempre terminamos sentados en la infame y tan peligrosa playa, encendimos una fogata y la rodeamos, eso me hizo recordar algunos momentos que vivimos juntos y esas imágenes me pusieron melancólica mientras el mar le ponía sonido a mis emociones, noté que no era la única atormentada por las vivencias que dejamos allí, la mirada de Enzo se había vuelto algo taciturna, tanto como la mía, la tenía perdida en la orilla como si estuviese mirando una película y un intercambio de miradas triste entre nosotros nos puso en contacto con nuestro pasado juntos por unos segundos pero volvimos al presente en ese mismo instante.
Se nos fueron las horas allí, dije que regresaría a las doce pero ya eran la una, seguíamos entre tragos y juegos pasando el tiempo entre amigos hasta que a Karen se le ocurrió una idea al parecer buena "bañarnos en la playa" ¿Pero ninguno traía bañador? A esas alturas nada nos detendría, éramos jóvenes y sin frenos eso ya estaba claro. Nos bañamos en ropa interior.
¿Qué tanto podía pasar? Solo estaba semidesnuda y media borracha, y con Enzo al lado mío, todo bajo control.
Mi ropa interior no era de mucha ayuda para mantener a Enzo a raya, ya que era un conjunto de lencería rosa claro súper sexy y para rematar a él le encanta ese color en la ropa interior femenina, siempre me decía que había algo en el rosa que lo prendía, y yo al escuchar eso me compré montones de conjuntos de ese color, y ahora me estaba cobrando factura.
En el momento que estaba desfilando para entrar al agua, ya estaban todos dentro ya que dudé mucho para quitarme la ropa, pude ver la cara de exitación en Enzo, sus ojos rápido cambiaron a los de un tigre viendo a su presa y desde ese momento ya supe que esto iba a terminar mal, de igual forma no me detuve, seguí adelante.
El agua estaba muy fría, y sentí como mis pesones se endurecieron haciendo que se marcarán por el sostén de encajes. Mientras nos bañabamos, jugamos a tirarnos agua, y nos reiamos de nosotros, cuando sin querer y por la fuerza que ejercía el agua sobre nuestros cuerpos, caí encima de Enzo y el ambiente se cargó de tensión de la buena, esa que casi se puede cortar con una tijera, es que el solo hecho de un roce inesperado de piel con con piel entre los dos, podría desatar una tormenta, no me dió tiempo a separarme, solo tomó un segundo para que nuestros labios estuviesen fundidos en un beso, no habia lujuria, habia anhelo, pude sentir que él lo necesitaba tanto como yo.
Nos besamos de una forma muy tierna y muy suave, de esa forma que solo yo y él podiamos, en sincronía y destilando las mismas emociones, las olas nos acunaban con sus suaves embistes, como aprobando lo que pasaba, nuestra respiración estaba ya furiosa de deseo y se nos había olvidado de que a nuestro alrededor habían tres personas más. Separando sus labios, pero uniendo su frente a la mía, él me susurró con la voz entrecortada.
—No importa cuanto lo intente, no puedo estar sin ti.
Mi sonrisa quedó congelada, y de nuevo vino a mi una pregunta frecuente ¿ Qué hay en tu cabeza Enzo? Me mantuve en silencio y solo disfruté el momento, sabía que esto iba a terminar mal, que el volvería a destruir mi ya frágil corazón, pero no me importaba, yo lo amaba, y por estar con él valía la pena cualquier dolor al que podría someterme y aunque no lo pareciese yo sabía que el sentía lo mismo.
Miré sus ojos que tenían una luz especial y pude entender algo: El también la pasó mal.
Escapamos de allí, había algo que extrañabamos mucho, hacernos nuestros. Hacer el amor con mi chico color canela era mi placer culposo, sabía que me lastimaría pero me encantaba, ver sus músculos tensarse con cada gesto, como se mordía los labios envuelto en placer, sus dedos descubriendo cada parte de mi cuerpo, yo clavando mis uñas en su espalda, su lengua saboriando todo de mí, eran momentos mágicos que solo él me podía dar.Se nos olvidó que aunque a nosotros se nos había detenido el tiempo, afuera seguía pasando, salimos caminando más por las nubes que por el pavimento, cuando escuché voces conocidas gritándome, busqué corriendo a mi mamá que era una de las voces que conocí
—¿Qué pasó?— Le dije asustada— Marina ¿En donde estabas? —preguntó mi mamá.
—¿Yo? Con Enzo ¿Pasó algo? —Katia, me dijo asustada que un tipo raro te estaba jalando, que te iban a violar, que necesitaba ayuda, gracias a dios y tus abuelos no se enteraron.
Vaya que me violaron.
—¿Mamá, en qué película están? ¿Tú no sabías que andaba con Enzo y Miken, tú crees que ellos dejarían que alguien venga y me arrastre así como si nada?
—Tiene sentido, Katia es más exagerada. Pero bueno vamonos ya.
Me despedí de todos mientras Enzo hablaba con mi mamá animicamente, luego le dije adiós a él aún si saber que iba a pasar a partir de mañana, no nos dió tiempo a aclarar muchas cosas que se debian hablar antes de cualquier contacto pero como siempre nos dejamos llevar por la emoción y el deseo y lo importante quedó desplazado. Aún segundo plano.