El mecánico entregó su auto a Hank al mediodía. Le llevaron su coche a Márquez y después subieron al Nissan March para ir a un campo a las afueras de Arcana. Cuando Mina se tranquilizó por completo tuvo el valor de decir, en un susurro, que necesitaban entrenar para defenderse de los ataques de John y sus secuaces. Ambos muchachos quedaron sorprendidos ante la iniciativa. Pero ella quería vencer su demonio. Quería perdonarse y para eso tenía que enfrentarse. Hank tomó sus tres armas, la P99, la SIG-SAUER P220 y la que siempre solía llevar consigo cuando investigaba un caso, un revolver 38 taurus. Condujo hasta que los límites del pueblo se hicieron evidentes. Avanzó dos kilómetros y giró a la derecha en un extenso camino de tierra por el que siguió varios kilómetros más hasta que llegó a

