La llegada de Ansel

1522 Palabras

El sol había salido con una rapidez impresionante. Hank Abad y Mina Gold caminaban con destino al domicilio de Márquez. El detective ya lo había llamado, y su compañero de trabajo había accedido de inmediato a prestarle su vehículo. Quedaban muy pocas nubes en el cielo. Habían desaparecido como por arte de magia. Los charcos comenzaban a evaporarse y el calor matizaba de un reconfortante amarillo todas las calles. Los negocios estaban abiertos y las personas caminaban por las aceras mientras los autos se movían por donde debían. Parecía un pueblo común, tranquilo. Pero el mal se ocultaba, estaba ahí, invisible. Llegaron a una vivienda de un solo piso. Tocaron la puerta de herrería y un hombre salió. Se saludaron. Él los invito a pasar, pero ellos tenían prisa, así que lo dejaron para otra

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