Después de pasar una espléndida mañana y parte de la tarde con Natalia, tan pronto Damián logró terminar su trabajo en el despacho que mantenía en una de las oficinas que Alexander había alquilado, apagó su computadora, colocó algunos documentos en el archivero de metal color gris que se situaba junto a la copiadora y tomó su chaqueta impermeable junto con su portafolios para subir a su motocicleta e ir en busca de su hermano para que le explicara porque de la nada necesitaba tanto dinero. Para fortuna de Damián ese día era frio, pero no lluvioso como los anteriores, pues, aunque ya había ido a una agencia en busca de un auto, este le sería entregado en una semana pues el establecimiento no contaba con el color que Damián quería. Aparcó su Ducati frente a la casa de su hermano, colocó su

