Las horas pasaron lentamente para Inamori, estaba cansada de llorar, estaba cansada de darle vueltas al asunto, deseaba regresar con Alexander, con su hermano, regresar a los brazos amorosos de su padre; sentir las reconfortantes caricias que Alexander le regalaba cada que se sentía triste; pero dentro suyo sabía que eso jamás sucedería, sabía que por más que deseara regresar a aquellos tiempos donde todo era felicidad, estos nunca volverían, ahí debería estar, ahí era su nuevo hogar. La reina había dado de comer a Magda, mientras tenían una seria conversación con ella, la escuchaba con atención, proponiendo ideas y mirando hacía el destino de su hijo, Magda había sido de mucha ayuda para explicar el porqué de las marcas que Inamori presentaba, eran bastante nuevas, su hijo había marcado

