Pedazos de cristal

1362 Palabras
Atravesar por tantas desgracias en un mínimo transcurso de tiempo es sofocante, hasta el punto que intentas buscar opciones de vida. En la época del verano, solo pensaba en Heather. Ella era la chica más hermosa que jamás había visto. Nos conocimos en la fiesta de fin de año de dos años atrás. Tocaban Roi de Videoclub, lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Nadie se entusiasmaba a bailar en la pista hasta que una chica de tez clara y cabello oscuro, con un atuendo verde aceituna se levantó de su asiento, tomo un vaso de ponche y bailaba sola en el centro del gimnasio como si nadie la estuviera distinguiendo. Yo solo la contemplaba. Tal vez una oportunidad como esa jamás se repetiría, nunca tuve la confianza de intentar hablar con una chica, pero esa vez, era diferente. Me levanté del asiento, sentí que todo mi alrededor se detuvo mientras caminaba hacia ella. Heather me sonreía atrayéndome cada vez más hasta tu espectacular envoltura. De mi boca no salió ni una palabra mientras la sujetaba de la cintura y ella apoyaba su cabeza sobre mi pecho. Desde esa noche en adelante, reflexionaba que todo en mi vida se voltearía de cabeza. Cada momento junto a ella era mágico, no esperaba que Heather se enamorara de mí. Solo deseaba que esto que teníamos, durara para siempre. Adoraba contemplarla cuando la hacía reír y se mordía los labios. Un mes conociéndola, fue suficiente para enamorarme de Heather. Fue demasiado fácil, solo un tonto no lo hubiera hecho. Todo en ella me parecía perfecto; el modo en el que acomodaba su hermosa cabellera oscura me derretía, ese labial rosa que frecuentaba era inevitablemente deseoso y esos ojos tan brillantes que provocaban que no lograra desistir de apreciarlos. Nos veíamos frecuentemente en el trascurso de ese verano. Antes de proponerle un noviazgo, me propuse en convertirme en su mejor amigo y así sucedió. Se me ocurrió visitarla en su hogar. Toda su familia estaba reunida festejando, no quería importunar, pero Heather no me hizo sentir de esa manera, me recibió con los brazos abiertos. Al estar solos en su dormitorio, estaba decidido en hacerle la propuesta. Tenía tanto miedo, me enamore completamente de ella y si me rechazaba, quizás todo cambiaria. Nos acomodamos en el borde de su cama, lado a lado. Todo mi cuerpo temblaba, Heather arrugo la frente al examinar mi timidez. Solo quería ser directo y al final de todo, las palabras salieron de mis cuerdas vocales. Un inmediato —Si—se escapó de su boca. No podía creer lo que acababa de escuchar, solo correspondía a ser mi imaginación. La chica más hermosa que he visto, era en ese entonces, mi novia. Mi corazón estaba a punto de estallar, ¿Podía existir tanto amor? ¿Esto era real? Solo me petrifique, no podía moverme. Heather se abalanzó sobre mí, me besaba como nadie lo había hecho antes, y cuando pude captar lo que estaba ocurriendo, ya era la mañana siguiente. Caminábamos por el centro comercial observando las tiendas, Heather siempre examinaba solo una en especial: una joyería. Se enamoró de unos pendientes muy hermosos, sus ojos brillaban cada vez que los apreciaba, se llamaban: los pedazos de cristal. No tenía suficiente dinero para comprarlos, pero me propuse esa meta, solo quería verla feliz. Conseguí un empleo de medio tiempo en el cinema y ahorraba cada centavo para los pendientes que tanto deseaba. Un tiempo más tarde, ya había obtenido el dinero suficiente, así que fui a la joyería y compré las respectivas prendas. Luego del trabajo, iría a su casa para darle la gran sorpresa. Las palomitas explotaban dentro de la máquina, rodé mi vista hasta la puerta principal, contuve el aire en mis pulmones al apreciar a Heather entrar por la puerta principal del cinema. Me escondí bajo el mostrador hasta que concluyera de comprar los tickets. No tenía idea que ella frecuentara el cine, anteriormente me expreso que no le gustaba y menos a ver una película romántica. Profesaba que sería correcto entregarle las prendas allí. Concluido mi turno, me cambie el uniforme de trabajo e ingrese a la sala a donde Heather se encontraba. La busque entre el público, y ahí estaba ella, con una enorme sonrisa y su perfecto rostro iluminado contemplando la película. Solo quería ver su expresión cuando le entregara los pendientes. Me acercaba cada vez más; tal vez sería como en aquella fiesta de fin de año y todo sería tan espontáneo. Mi corazón se desintegro con una gota de ácido, tarde un rato en comprender todo lo que estaba sucediendo. Había un chico a su lado, le tocaba el cabello y le robaba besos en el cuello; Heather se dejaba llevar. Me di cuenta de que ese chico misterioso era quien decía ser mi mejor amigo. Todo estaba tan bien, nunca me atreví a fallarle. Le entregue cada pedacito de mi corazón, pero, a fin de cuentas, ella era demasiado para mí. ¿Quién en el mundo no querría salir con Heather? Una parte de mí, estaba seguro de que esto no tardaba en acabar. ¿Qué papel representaba en su perfecta vida?: Simplemente no era nadie. Solo era aquel chico que la acompañaba. Presumía que, de verdad había algo tan fuerte para derrumbar barreras de hierro. Cada día intentaba hacerlo mejor, ser mejor solo para ella, pero eso no fue suficiente. Él le ofrecía tantas cosas que yo no podía, pero era una oportunidad que Heather debió rechazar. Al distinguir mi presencia en los escalones con el obsequio en mano, se levantó como un resorte de su asiento, el hizo lo mismo. Permanecieron inmóviles al reconocer mis lágrimas. Corría como jamás lo había hecho antes para abandonar el cinema. Al llegar a casa, me encerré en mi dormitorio, lloraba contra mi almohada, era inevitable después de tanto dolor. Dos noches después, me aventuré a visitar a Heather, mi amor por ella era tan profundo que estaba dispuesto a darle una segunda oportunidad. Estando en su dormitorio, solo recordaba las caricias que se habían desatado anteriormente en ese mismo lugar. Había ido a hacerle solo una simple pregunta: —- ¿Lo amas más que a mí? — ella solo contemplaba el tragaluz de la alcoba. Solo presumía que su silencio me había dado una respuesta, ella no contestaba un sincero —Si— para no herirme. No quería sentir más dolor, ni que ella lo apreciara. Me retire de la cama y abandone su casa con el rostro empapado de lágrimas. Solo pensaba en que cuando regresara a casa me encerraría en mi dormitorio para suicidarme con pastillas, así de exacto y sencillo, no más, pero tome una decisión muy diferente. Ya que mi vida se había ido a la basura, la de todos también. Siento mentirles, ojala hubiera sido así, pero quiero creer que fue así, eso seguro paso en otra realidad, pero me la arrebataron injustamente. Yo solo allí la vi, en el baile, con aquella presencia, pero cuando iba a acercarme, él se atravesó y la tomo con sus putrefactas manos. La vi con él en su casa haciendo el amor, y antes como él le expresaba sus sentimientos como yo quisiera hacerlo. ¿Por qué lo eligió a él? ¿Por qué no me dio la oportunidad de conocerla? Después la vi con el mismo chico en el cinema donde yo trabajaba, alguien que no la merecía. Yo le había comprado los aretes más bellos para obsequiárselos y ella me había despreciado así como así. Heather estaba confundida, ella debía estar conmigo. Solo espero que Heather llegue a perdonarme algún día. La mate, yo la mate… y lo mate a él también. Veía su reflejo en todas partes. Su sombra me seguía, la sentía junto a mí, sus brazos rodeando mi torso. La amo y la deseo como a nadie, aquí y ahora. Quería ser importante, solo para ella. Heather era mía, y me la arrebataron. Después me trague los pedazos de cristal para llevárselos al otro mundo y me suicide. Cuando morí, y busque a Heather entre las tinieblas, ella estaba con él de nuevo.
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