CAPÍTULO IX

1401 Palabras

Saqué un pañito de mi bolsillo para secar sus lágrimas, ella siempre se mostraba tan delicada, preciosa, no entendía cómo alguien podría hacerle daño pero nos encontrábamos en la misma situación, por lo que tampoco estaba bajo protección. No era un experto contando chistes pero para sacarle una sonrisa era capaz hasta de actuar como todo un payaso, me transmitía una calma que ni aún en los brazos de mi madre llegué a sentir.  Afortunadamente me iba excelente en la escuela, me refiero a las tareas de matemáticas que le hacía a algunos de mis compañeros, aunque el pago no era en efectivo a uno de mis amigos se le ocurrió la brillante idea de que debería planificar una cita con Blanca, honestamente nunca lo hubiera pensado, sin embargo pensé que sería lindo comer con ella. Luego de salir de

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