Regresé a mi vehículo, subí, agarré un cigarro, lo encendí y empecé a fumar. ¿Seguirá vivo Jason? Las malditas voces preguntaban en mi cabeza. ¡No lo sé, no lo sé! Me grité a mi mismo para callar ese irritante sonido. Conduje hacia un bar, me bajé de mi automóvil, caminé y abrí la puerta, era un lugar sencillo nada como esos lujosos en donde se exhiben las mujeres más hermosas, le pagas y te dan el mejor sexo de tu vida. Pedí un par de tragos, sabía que debía regresar a casa, Greecy se merecía mi disculpa, fue un desgraciado al intentar golpearla, me dejaba llevar por la ira que sentía hacia mi mismo. No poder controlarme como quería, se había convertido en un completo desafío. No sabía qué hacer con exactitud para resolver el caos en el que me encontraba. Admito que ser paciente no er

