CAPÍTULO LIII

4050 Palabras

Al terminar de leer el mensaje que me envió Marcos, intenté por última vez comunicarme con él. Ese desgraciado desviaba mi llamada, no sabía qué le sucedía...pensándolo bien, sí sé que le ocurría. Dos días ausente y él en medio de reuniones importantes. Sólo esperaba que esa situación no llegara a oídos del señor Lombardi. Mi comportamiento no fue el más adecuado y este era el socio de mi jefe. Jamás lo podría ver como otro jefe, de hecho no sabría cómo dirigirme hacia él sin sentir confianza. Mi resaca desapareció al darme cuenta de que me encontraba sólo en esa ciudad, ese imbécil tomó otro vuelo. Me dirigí hacia el baño, tomé una ducha fría, me vestí, guardé mi ropa en el equipaje, salí de la habitación. Dejé la llave en el lobby, me entregaron mi boleto aéreo, caminé hacia la entrada

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