Capítulo dedicado a Johyliz Betancourt Elián: La alarma de mi teléfono suena desprendiéndome de un delicioso sueño en el que le hacía el amor a Ximena una y otra vez. La apago con rapidez para no despertar a las mujeres a mi lado y sonrío resignado al ver a mi pequeña, la causa principal de que la noche anterior no haya terminado con broche de oro, en el centro de la cama durmiendo plácidamente. Ayer, cuando llegamos del pueblo ya entrada la noche, Pao nos recibió con dolor de garganta y fiebre, bajándome la calentura del dichoso striptease en cuestión de segundos. Fue toda una locura porque cuando mi nena se siente mal, se vuelve una flojita llorona y eso me parte el alma. Le reproché al pobre de mi hermano por no haberme llamado antes, pero resulta que sí lo hizo y yo, por andar de

