El coche de mi hijastra estaba en el taller, así que tuve que recogerla para ir a trabajar. Casi siempre usaba vestido o falda, y hoy, al subirse al coche, se le subió bastante la falda. Le pregunté si llevaba medias al salir por la mañana y me dijo que no. Salió a comer y, estando en el centro comercial, decidió comprarse unas medias. Mientras me lo contaba, ya veía la parte de arriba de sus medias asomando por el bajo de la falda. Me preguntó si me gustaban. Apenas pude pronunciar las palabras, pero finalmente le dije que le quedaban muy bien en sus largas piernas. Se inclinó, me besó en la mejilla y me agradeció el cumplido. El resto del trayecto fue una auténtica tortura, ya que se quitaba y se quitaba sus zapatos planos negros llenos de semen con sus preciosos pies cubiertos de nailon

