Me reí y le acaricié la entrepierna. "Vaya, no sé, quizá me esté guardando para papá, ¿sabes?" "Sin mí no, no lo harás", rió disimuladamente. "Puede tener dos novias jóvenes y atractivas, codiciosa. ¿Crees que de verdad lo dejamos exhausto?" Negué con la cabeza, pero seguíamos frente a frente. "No, se hace el cansado de lo que está, para tener tiempo para sí mismo, para intentar procesar todo lo que está pasando. De los tres, él sigue siendo el indeciso". "Qué lástima que tengamos que respetar eso", se quejó Karli. "Porque lo violaría si pudiera". "¡Vamos a lavarte el culo de puta!" Me reí alegremente, estirando la mano para agarrar el limpiador. La ducha duró más de lo necesario porque Karli y yo seguíamos deslizando nuestros cuerpos resbaladizos juntos. Aproximadamente media hora d

