CAPITULO 3

1647 Palabras
CAPITULO 3 Lucía muy temprano llega a las empresas de Daniel para poder hablar con él, siente que le debe una explicación por lo que sucedió aunque obviamente utilizará mentiras para justificar su actuar. Daniel no la quiere recibir pero por consejo de Diego lo hace, pues esto le recuerda que Lucía es parte importante de su plan de venganza. — Mi amor — ella lo intenta besar en la boca, pero de inmediato Daniel quita la mejilla. — Si vienes a verme quiero que sea breve, la verdad es que estoy un poco ocupado y no tengo tiempo para ti — el se sentía incómodo con la presencia de Lucia porque la odiaba. Recuerda a aquel hombre joven que la amaba con locura Y como esa mujer había implantado un veneno de odio dentro de su corazón. — Solo quería decirte que todo va a marcha, la fiesta de compromiso va a ser una de las más importantes de toda la alta sociedad como siempre quisimos — Lucía intenta darle de nuevo un beso pero Daniel la quiere mantener a distancia. — Me alegro — dice de manera fría mientras sigue observando su computador fingiendo que teclea números. — Yo se que los dos tenemos que hablar de lo que sucedió, pero nuestro amor va a triunfar a pesar de todo, ni siquiera me casé por esperar a que un día regresarás por mí — Lucía de cierta manera hablaba con verdad. Ella había tenido varias propuestas para casarse pero todas las rechazaba con alguna excusa, siempre he esperado que llegará ese príncipe azul que pudiera ocupar el lugar que Daniel tenía dentro de su corazón. — Perfecto, creo que ya le dije a tu padre que me voy a casar contigo, y que esa es la manera en la que todo va a quedar a paz y salvo, te repito que no quiero que me interrumpas en la oficina — Daniel le señaló de inmediato la puerta para que ella se fuera. Lucía se sentía humillada, anteriormente Daniel era capaz de dar todo por ella y había hecho muchas locuras para poder tener la posibilidad de si quiera dale un beso, pero ahora no solamente era frío. Al salir, se dio cuenta que quién ingresaba al edificio era su hermana Isabel, no podía creer que de nuevo su hermana intentará interponerse en su camino. Isabel había tomado mucha valentía en la mañana para poder llegar hasta aquí, no solamente se están enfrentando a los sentimientos que había guardado durante tanto tiempo, sino que necesitaba saber cuál era el plan de Daniel. La forma en la que le Daniel la recibió fue completamente diferente a cómo recibió a Lucia. — No sabes lo mucho que me alegra tenerte aquí, siempre quise darte las gracias por la manera en la que te comportaste con mi mamá — Daniel sentía una especie de agradecimiento. En el fondo de su corazón ella había sido una especie de Ángel de la guarda, por eso sentía en ese momento que Isabel era diferente. — Yo solamente vine hablar contigo de un tema demasiado delicado, para mi no es un secreto que tú odias a mi familia, Por eso quiero saber ¿cuáles son tus intenciones con Lucía?— ella necesitaba en ese momento ponerse firme. Daniel no sabía que contestar, no podía decirle que quería vengarse de su hermana por todo lo que le había hecho y que la odiaba con todas las fuerzas de su corazón. — sé que todo el daño que me hizo tu familia fue demasiado fuerte, pero de cierta manera sigo queriendo a Lucía y por eso me quiero casar con ella — lo que salía de su boca era una mentira. Isabel en ese momento sintió que su corazón de nuevo se destruia, en el fondo de su corazón no podía creer que Daniel después de todo lo que había pasado seguía queriendo a Lucía. — Está bien, solo quiero de nuevo pedirte perdón por lo que sucedió, era muy joven y no pude hacer más — ella tomó un poco de aire y decidió salir. Daniel en ese momento la tomo suavemente del brazo, los dos se miraron a pocos centímetros de darse un beso. — se que también estás comprometida, espero que ese hombre merezca a la mujer maravillosa que tiene enfrente — Daniel me dio una suave caricia en la mejilla. Isabel estaba muy nerviosa y en medio de todo lo que los dos sentían se dieron un suave beso en los labios. La misma Isabel no podía creer que estaba cumpliendo ese sueño tan anhelado, mientras que Daniel se dio cuenta, qué Isabel significaba algo para el mucho más fuerte de lo que había pensado. Ella se alejó de inmediato — Lo único que quieres es jugar con las dos, si esto es parte de tu venganza no te lo voy a perdonar — Ella salió corriendo de inmediato. Daniel decidió seguir la para pedirle perdón. Lucía de inmediato se puso enfrente de su hermana, Daniel se escondió detrás de una pared para escuchar la conversación de las dos. —¿Que haces en la oficina de mi prometido?— Lucía estaba muy enojada. — Solamente tenía que hablar con él para entender que es lo que quiere hacer, pero ya lo tengo demasiado claro — Isabel tenía los ojos llenos de lágrimas. Lucía la agarró fuertemente de los brazos, quería desquitar años de frustración — No puedes imaginar lo mucho que te odio, no solamente porque me quitaste el cariño de mi papá que te considera su favorita, sino que también pasó lo mismo con mi mamá y con mis amigos —. Lucía siempre tuvo una fuerte envidia en contra de su hermana, sabía perfectamente que ella lo único que había hecho durante todo este tiempo era quitarle el protagonismo que siempre había deseado. — Déjame en paz, créeme que sí vine hasta aquí también fue pensando en ti — tenía mucha rabia dentro de su corazón porque su hermana no la dejaba explicar que Daniel iba a jugar con los dos. — Tu siempre estuviste enamorada de Daniel, pero quiero que te metas en la cabeza una cosa el es mío, solamente me pertenece a mí, y lo peor que me puede pasar en la vida es que Daniel se fije en ti — Lucia le dio un empujón que la lanzó al suelo. Isabel no podía creer la manera en la que su hermana le había dicho estas palabras, de inmediato se levantó al suelo y salió corriendo hasta su automóvil. Daniel regreso a su oficina con aquellas palabras metidas en su cabeza, no solamente lo que le había dicho Isabel sino también lo que había escuchado de la boca de Lucía. Pasan los días.... Es el día más importante para Lucía, había preparado uno de los mejores cócteles que se habían podido ver en la alta clase social de aquella ciudad. Ella personalmente se sentía muy emocionada, no podía creer que se iba a casar con Daniel y que todas sus amigas la envidiaban porque era el soltero codiciado mas rico de la ciudad. Roberto también se sentía un poco aliviado con esta situación, después del matrimonio Daniel había prometido romper todos los pagarés. Además se aseguraría del futuro de Lucía, para nadie era un secreto que el prefería Isabel y que ella siempre había tomado las decisiones correctas en su vida mientras que Lucía seguía siendo la oveja negra de la familia. Isabel se arregló con muy pocas ganas de asistir al evento, además su novio Gabriel no podría acompañarla en esta oportunidad. Él era un hombre muy exitoso pero la verdad es que su relación solamente se basaba en asistir a eventos sociales, quería terminar con el compromiso y con la relación pero no tenía la suficiente valentía. Además su papá se sentía muy orgulloso de ella por haber conquistado a Gabriel, pero la relación que los dos tenían estaba lejos de ser verdadero amor. Además es el regreso de Daniel su vida estaba dando muchas vueltas y no sabía si estaba tomando la decisión correcta al casarse con Gabriel. Al bajar al cóctel, Lucia no perdia oportunidad para humillarla, recordándole que era ella quién se iba a casar con Daniel y que tenía que olvidarse para siempre de el. — A partir de hoy vas a tener una relación muy cercana con Daniel, pero solamente como cuñados, porque quién va a usar el hermoso anillo de compromiso soy yo — La sonrisa que tenía en el rostro Lucía solamente denotaban su soberbia. Daniel llegó con Diego al evento, este le insistía que pensara muy bien en las cosas, la decisión que había tomado a último momento quizás no era la mejor. — Yo me hice la promesa de acabar con esta familia, y que a veces pueden existir daños colaterales, en este momento no me interesa ya nada — Daniel sentía que su rabia era mucho más grande que el poco amor que podía llegar a crecer dentro de su corazón. Lo primero que hizo en ese momento Roberto, fue subir a Daniel a la tarima junto con su hija. — Para mi, es uno de los momentos más importantes de mi vida, poder entregarle el micrófono a Daniel para qué cumpla con el requisito principal para un futuro matrimonio — ese momento le entregó el micrófono al joven. Lucía se puso enfrente de todos mientras miraba con ojos de amor a Daniel esperando que se arrodillara para entregarle el anillo. Daniel en un acto sorpresivo se bajó de la tarima, se acerco prácticamente de inmediato hasta dónde se encontraba una desconcertada Isabel. — ¿Quieres ser mi esposa Isabel?— fue la pregunta que le hizo mientras todas las personas en el salón en especial Lucía y Roberto se quedaban completamente anodadas.
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