CAPITULO 4
Isabel no puede creer que él acaba de decirle esto, que el gran amor de su vida está a punto de proponerle matrimonio.
— Daniel, esto es una locura — ella siente que su corazón late más rápido que de costumbre como si un caballo estuviera sin control en su pecho.
— yo sé que suena extraño, pero quiero compartir mi vida contigo — La mirada de Daniel podía ser demasiado dicente, quizás el buscaba que esto pasará, que los dos pudieran estar juntos.
Ella se quedó congelada, no sabía cómo procesar la información, no sólo porque ella estaba comprometida con Gabriel, que era el hombre perfecto ante los ojos de su padre, si no porque su corazón por primera vez sentía que era correspondido por el hombre que ella quería en su vida
Quien llegó muy enojada fue precisamente Lucía, ella se sentía humillada, agarró del brazo a Daniel y se interpuso entre su hermana y el.
— Tu no me puedes hacer esta humillación, sabes que ella es mi hermana que todos los que estamos aquí están para nuestro compromiso, no por esto — la mujer sentía que se iba a morir de la rabia y del enojo por lo que estaba pasando, sentía que era una verdadera burla lo que él estaba haciendo.
— Yo tome una decisión, así que quizás quien debe empezar a ver qué no es mi prioridad eres tú — Abrió los ojos Daniel enojado, el sabía que estaba haciendo.
Desde el primer momento sabía que Lucía era una mujer que nunca iba a cambiar, pero hacerle daño a ella no era suficiente, en cambio una humillación como está, igual a la que ella le hizo cuando lo mando a la cárcel era suficiente.
Roberto llegó el intervino de inmediato
— Por favor, los dos no pueden seguir de esta manera, creo que lo más conveniente es que se hable en privado — el hombre quería evitar un escándalo.
Ordenó a los músicos y al cátering empezar a animar la fiesta, quería que ellos distrajeran a la gente, para que esto no se convirtiera en la comidilla de la gente.
El llegó enojado y lleno de rabia al estudio en compañía de sus dos hijas y de Daniel.
—¿Que estás jugando? Pensé que los dos teníamos un trato, no tienes porqué humillar a mi familia de esta manera — la rabia que tenía se podía ver en sus ojos.
— No es un intento de humillación, sencillamente Isabel es la mujer que quiero para que sea mi esposa, lo que sentía por Lucía se acabó hace mucho — Daniel se sentó en la silla principal quitando el liderato de la conversación a Roberto.
— ¡Tu no me puedes hacer esto!— Lucía grito y empezó a darle golpes en el pecho muy enojada con la situación, lo último que queria era que todos se burlaron de ella.
— Yo no me voy a casar contigo, yo estoy comprometida con alguien más, así que si no quieres casarte con mi hermana...
— Isabel sentía en el fondo de su corazón que el lo hacía por venganza, que de cierta manera esto era parte del plan de Daniel, que mejor que humillar a su hermana.
— Perfecto, por supuesto que no puedo obligarte a que seas mi esposa, es un asunto lejano de la realidad, pero si puedo cobrar mi dinero, el vencimiento de los pagares está a un término corto, así que espero el dinero antes de fin de mes — Daniel se levantó de la mesa y se fue del lugar.
Lucía lo tomo del brazo, le dijo que nunca había dejado de amarlo y que el seguía siendo el hombre de sus sueños pero esas palabras solo eran parte de la hipocresía de la mujer, hundió al hombre que quería en el momento más difícil de su vida.
Isabel fue tras del el —¿Porque haces esto?¿Es una venganza?— la manera en la que ella lo miraba solo le recordaba que siempre estuvo para el y que de cierta manera era injusto el trato que él estaba dando.
— No, solo quiero que los dos tengamos el final que debo existir, yo sé que tú me querías desde hace mucho, y que fue tu hermana quién se metió en mi cabeza — Daniel sin más se acerca a ella y le roba un beso.
Isabel se queda congelada, la lluvia de emociones que siente en ese momento es demasiado fuerte, sabe que lo ama y eso es algo que no ha cambiado con el pasar de los meses y de los años.
Daniel se retira del lugar no sin antes recordarle que la va a estar esperando y que esperara su respuesta.
Diego que lo espera fuera del salón y que fue testigo del gran escándalo mediático que se acaba de crear niega con la cabeza.
— No me parece que sea justo que Isabel pague por lo que hizo su familia, tengo entendido que ella fue la única que te apoyo, deberías estar agradecido — Diego no está de acuerdo con el plan de su amigo.
— Ella solo es un daño colateral, esa familia me destruyó y sería una estupidez de mi parte tener un mínimo de concesión así que el plan continua, Isabel va a ser mi esposa y así Lucía será humillada y su padre sufrirá, Roberto entenderá que es perder lo que más quieres — Daniel encendió un cigarrillo, un hábito poco habitual en el pero que le dejaba liberar el estrés acumulado.
Al regresar a la conversación con su padre las cosas fueron muy difíciles para Isabel.
— Por supuesto que no voy a dejar que te cases con ese bastardo, no es digno de mi niña — Roberto quería en extremo a Isabel creando un lazo de favoritismo entre ella y Lucía.
Lucía abre los ojos enojada — ¡Tu lo sedujiste!— grito agarrando a su hermana de los cabellos.
Isabel intento defenderse explicando que no entendía la manera en la que él estaba actuando.
— Daniel ha perdido la razón, no tienes que desquitarte conmigo — Isabel de inmediato le dio un empujón a su hermana para poder defenderse.
Toda la tensión estaba agobiando el momento, era más que claro que Isabel no sabía lo que tenía que hacer, era el dinero de su padre y la posibilidad de dejarlo en quiebra.
— Creo que tenemos que hacer lo que yo no deseaba, hablar con Gabriel de esta situación, se que tú novio nos va a dar el dinero asegurando tu matrimonio con el — Roberto no quería que Gabriel se entera de la situación financiera.
Deseaba que el se casará con Isabel, y saber que sus errores podían llevar a esa cancelación se había convertido en una verdadera pesadilla.
— No, yo no quiero que Gabriel nos de dinero, sabes que no hemos definido nada de nuestro compromiso, si hablas de eso lo primero que hará es pedirte mi mano — Isabel abre los ojos.
Ella ha sido la novia de Gabriel, lo quiere porque es un caballero, pero no lo ama, no puede sentir nada por el su corazón tiene dueño desde hace mucho tiempo.
Gabriel siempre se ha querido casar con ella, pero Isabel le pide tiempo, pues no estaba segura de casarse y sabe que pedir el dinero es asegurar un compromiso que ella no quiere.
— Lo siento, ahora voy a despedir a los invitados — Roberto se pone la mano en el pecho, tiene un pequeño dolor que se intensifica con la tensión del momento.
Lucía agarra del brazo a su hermana enterrando sus uñas — Si tu te acercas a Daniel, yo... Te mato — la amenaza podía sonar algo inmadura e infantil pero no cuando venía de la boca de ella.
Isabel se soltó de su agarre y se fue a su habitación, necesitaba pensar en lo que había pasado y tocar sus labios, sentir que sus labios y los de el ya eran solo uno.
Muy temprano....
Gabriel llega de viaje, quiere ver a Isabel la mujer que ama con todas las fuerzas de su corazón pero es interceptado por Roberto.
— Así que por eso necesito tu ayuda financiera, sabes que no lo haría de no ser por otro motivo — Roberto le cuenta todo lo que está pasando con Daniel, y la importancia del dinero que va a recibir.
Gabriel y el caminan por el jardín mientras hablan de la deuda, Isabel los ve desde la ventana, sabe lo que sucede y tiene miedo.
La empleada le avisa que es solicitada por su padre y por ese hombre en el jardín, ella sabe lo que sucede.
Al bajar de inmediato su padre con una sonrisa en el rostro le informa.
— Gabriel, el decidió hacerse cargo de la deuda, después de la boda de ustedes dos, como tenemos hasta fin de mes, la boda tendrá que ser antes de eso ¿Estás de Acuerdo?— Su padre ya habia planificado su vida, pero era la primera vez que tenía una sonrisa en mucho tiempo.
— Si, está bien — Isabel acepta con una lágrima en la mejilla mientras finge una sonrisa.