|39| —Siempre te he amado, has sido la única mujer que he sido capaz de amar y ha invadido mi corazón —le dije —pero hoy… Hoy te odio con todas mis fuerzas. Escuchar sus sollozos no significaron nada para mí, tenía el corazón destrozado. —Eres la culpable de que mi hija me odie y eso no puedo perdonarlo nunca, Amanda. —Kris —sus sollozos no la dejaban hablar, lamí una lagrima que caía de cerca de mi boca —Lo siento mucho, por eso no quería decirlo, sabía que me odiaría. —Y con justa razón —mi voz era gélida. —Tan fácil que era decirle nada más enterarnos, la habríamos hecho feliz, ahora nos odia. Me odia. Solté un pequeño jadeo, me dolía el corazón. —Mi niña —dije entre sollozos. Cuando me enteré de que esa maravillosa niña era mi hija, me sentí el hombre mas feliz sobre la

