bc

Soldado enamorado

book_age18+
1.6K
SEGUIR
16.3K
LEER
FBI
love-triangle
arrogante
dominante
drama
bxg
pesado
ciudad
de enemigos a amantes
stubborn
like
intro-logo
Descripción

Su naturaleza hizo de él un hombre rudo, apático, desinteresado pero sobre todo inhumano, Franco no sabía querer, las mujeres para él eran solo diversión de una noche, ninguna se quedaba y ninguna significaba más que la otra hasta que apareció Lía en su vida; comenzó a perder la razón y poco a poco fue ablandando el corazón del que alardeaba carecer, Lía llegó a prender esa llama de amor que él aseguraba no existir, para el amor no hay corazón que se resista y eso fue lo que pasó con el soldado enamorado.

chap-preview
Vista previa gratis
|1|
SINOPSIS. Su naturaleza hizo de él un hombre rudo, apático, desinteresado pero sobre todo inhumano, Franco no sabía querer, las mujeres para él eran solo diversión de una noche, ninguna se quedaba y ninguna significaba más que la otra hasta que apareció Lía en su vida; comenzó a perder la razón y poco a poco fue ablandando el corazón del que alardeaba carecer, Lía llegó a prender esa llama de amor que él aseguraba no existir, para el amor no hay corazón que se resista y eso fue lo que pasó con el soldado enamorado. Franco es un soldado retirado que ha perdido a su mejor amigo, debe hacerse cargo del hijo de este, al que considera su sobrino, pero Franco nunca supo cuidarse a si mismo, ¿Cómo cuidar de un pequeño de cuatro años? Lía es maestra escolar, su vida se ve unida a Franco por medio del pequeño Nicolás y desde ese momento su vida comienza a ser un lío inimaginable. podrá un soldado despiadado enamorarse y formar una familia con su sobrino y la maestra del jardín, ¿o su frío corazón lo impedirá? Capítulo 1: El bar. El día me estaba cobrando factura, salí muy cansada del trabajo y lo único que me apetecía era ir a un bar en el cual descargar mis penas en un buen y grande vaso lleno de cerveza fría. ¿Cuáles son mis penas? Llevo trabajando tres años en un instituto infantil para niños huérfanos, abandonados y en muchas razones más, no me pesa mi vida a diferencia de ellos, yo no tengo nada por lo que quejarme, pero esos pobres chiquillos y su infierno de vida me destrozan cada día un poco más el corazón. Me gustaría llevarlos a una isla lejos de todo mal, protegerlos y enseñarles cosas productivas para la vida, soy maestra pero no me gusta ni un poco la manera de enseñar del estado, siempre se rigen por una ideología que casi nadie comparte, ¿por qué no enseñarles lo que verdaderamente, aprovecharán en el futuro? Por ello me decidí ser maestra de kinder, de esta forma desde pequeños crecerán con esa ideología de que no todo es matemáticas, ciencias o religión, en la vida hay cosas más valiosas por aprender, como la amabilidad, compañerismo, saber ahorrar, saber tomar decisiones, hay institutos que no se preocupan por ello y llegan adolescentes a la universidad sin saber muy bien lo que desean, en mi caso fue así. No quiero que los niños pasen por ello, no quiero que se dejen influenciar por nadie sobre sus sueños, es que son propios, nadie debería poder decidir más que ellos mismos. Suspiré cansada, hoy he tenido una pelea con un padre porque su hija quiere estar en el equipo de fútbol, según él, su hija debe de estar en clases de ballet y no en fútbol "qué porque es para hombre" ¿Desde cuándo nos dejamos influenciar tanto por sí una cosa es para hombre o para mujer? Así no debería ser, los niños deben experimentar absolutamente todo y decidir sobre esto, ese padre no lo entendió, y como él hay miles, el talento no se define por ser hombre o mujer, eso lo define una persona, quizás esa niña puede ser un prodigio con el balón, lastimosamente nunca lo sabremos. Me senté sobre una de las sillas vacías frente a la barra, sonreí a la chica llamada Emma, que ya me conocía y le pedí lo mismo de siempre: Un vaso gigante de cerveza, debía ahogar mis penas en algo. —¿Cómo te trata la vida Lía? — preguntó Kris, el hombre cincuentón dueño del bar. —Tratando de sobrevivir — respondí con simpleza empinando el vaso sobre mis labios y dando un largo trago. —Suerte con ello — dijo con una sonrisa, le sonríe. Mamá y él habían tenido algo, nunca supe qué fue lo que pasó que de un momento a otro dejaron de hablarse cosa que aún me dolía bastante pues él era tan buen consejero que me hubiera gustado que formara parte de mi familia, pero ya ven… A veces —la mayoría de las veces mejor dicho— la vida nunca nos da lo que queremos. —¿Cómo va todo por acá, Kris? — pregunté tomando un puñado de maní y llevándolo a mi boca. En otros bares yo no me atrevería a hacer eso porque no sabía que manos lo tocaron, pero como Kris era mi papá frustrado, él siempre me pasaba un pequeño cuenco con maní solo para mi, ¿Era el mejor, no? No entiendo porque lo dejó ir mamá. Es un buen hombre, de verdad. Si, si, que no lo voy a superar nunca. —Lo mismo de siempre cariño, unos cuantos borrachos que se creen que están en un ring de boxeo, unos cuantos mariquitas llorando —negué con mi cabeza ante su elección de palabras — Y algunas esposas furiosas que vienen por sus esposos. —Tanto drama, cuánto me gusta. —Porque eres una chismosa — me hice la ofendida y bufé, pero no respondí porque tenía la boca llena de maní. —¡Vómito en la mesa ocho! — gritó Mick, otro empleado, mientras pasaba por detrás de Kris, él hizo una mueca y suspiró tomando un trapo. Le hice burlas mientras lo veía ir a limpiar la mesa, odiaba con su vida el vómito —como todo el mundo, supongo— pero aún así siempre era el único que iba a limpiarlo, podía dejar que sus demás empleados lo hicieran, pero no, él lo hacía solo cosa que me causaba bastante gracia porque siempre veía las muecas de asco que hacía y cómo luego se perdía por diez minutos en el baño tras terminar de limpiar la mesa. —Nunca cambia, — comentó Emma recogiendo unos cuantos vasos de la barra —pero agradezco que sea él quien limpie porque yo no sería capaz. —A mi me ha tocado limpiar pero mini vómitos — ambas reímos — pero sigue siendo un asco. —Lo sé, una vez mi hija se vomitó y ni creas que yo lo limpié — abrí mis labios asombrada antes de reír a carcajadas —Ella ya sabe que debe limpiar lo que hace. —Pobrecita, eres una maldita — Emma hizo un ademán con su mano restándole importancia —Mandale saludos de mi parte, hace bastante no la veo. —Le diré, también pregunta mucho por ti — hice un puchero. Amo a los niños, me vuelvo de su edad cuando estoy con ellos. —Es un amor. —Y una diablilla también, puedes creer que tenía dos novios en el colegio — comentó riendo, yo igual reí — los pobres niños se pusieron a llorar cuando se dieron cuenta de que ella solo estaba jugando con ellos, les pedía chocolates todos los días. —Muy inteligente, me imagino que está aún más linda que antes. —Esta preciosa — comentó Mick pasando un brazo sobre los hombros de Emma quién rodó los ojos y lo alejó —Mi niña es lo más lindo que hay sobre la faz de la tierra. Hace cinco años Mick y Emma habían tenido un desliz de una noche y de allí surgió Alma —ese es el nombre de la niña diablilla— ellos no son pareja, nunca lo intentaron, pero aún así ambos responden por su hija y comparten departamento junto a la mamá de Emma. Bueno, al parecer si que me gustaba un poquito el chisme, pero solo un poquito, eh… —¿Tus sobrinos cómo están? — preguntó Emma fingiendo ignorar a Mick. —Cada vez más grandes — comenté bebiendo un poco más de cerveza —Teo ya camina y Leo siempre lo sigue cuidándolo. —Hermosos — comentó Mick con un suspiro y luego miró a Emma — deberíamos de darle un hermano a Alma, ¿No crees? Emma fingió un escalofrío mirándome. —La fábrica de bebés se ha cerrado de mi parte, si quieres darle un hermano ve a buscar a alguien más para hacerlo — Mick hizo un puchero y yo reí. —Así no tiene gracia. —Te llaman de esa mesa — Mick salió corriendo mientras Emma suspiraba —Me va a volver loca algún día. —Ya estás loca. —¿Quién está loca? — preguntó Kris detrás de mí y colocando una mano sobre mi hombro, le sonreí girando un poco la cabeza. —¡Pensé que te había tragado el baño! — exclamé con burla, él hizo una mueca. —No me lo recuerden, por favor. —Bueno… Como digas. Miré el vaso ahora vacío y me levanté de la silla. —Los dejo, debo irme a hacer unos títeres para la clase de mañana. —Cuidate — comentó Emma mientras a lo lejos Mick se despedía moviendo su mano, le devolví el gesto. —Te acompaño. Caminé junto a Kris rumbo a la salida del bar, respiré el aire de la ciudad cuando estuve afuera del local, me gire hacia Kris. —Cuidate grandulón — dije palmeando su barriga haciéndolo reír —¿Cuándo tienes revisión de nuevo? —En dos semanas — respondió rodando los ojos. —Me dices cómo te fue, por favor. — pedí, él era lo más cercano a una figura paterna que tenía y me preocupaba bastante su salud. Hace dos meses Kris se había desmayado en plena calle, su nivel de azúcar estaba demasiado elevado y le diagnosticaron Diabetes tipo II, la pasé muy mal por esos días. —No te preocupes tanto por mi. —No me pidas eso, sabes que… Me quedé callada porque no quería hacerlo sentir incómodo, él sonrió con una sonrisa que se me hizo triste. —Que soy como un padre para ti — miré hacia un lado sintiéndome incómoda. —Tu eres como una hija para mí, Lía — río sin ganas, lo miré, sus ojos parecían gritarme algo pero no pude saber que. —Lo sé — era la verdad, él siempre se había comportado como un padre para mí, desde que lo conocí a los catorce años. —Te cuento cómo me va, pero quédate tranquila que yo me siento bien — comentó pinchando mi nariz, le sonreí. —Te lo agradezco. Dí media vuelta dispuesta a alejarme para ir a casa. —Lía — me llamo, giré solo la cabeza y vi esa mirada de siempre. —La cuidaré, te lo prometí y lo sigo haciendo. Él asintió y entró al bar, yo continúe mi camino pensando en la razón de que él y mamá no estén juntos, mamá siempre me cambiaba el tema cuando le preguntaba y Kris me ignoraba deliberadamente. El amor no era tan complicado, pero todas las parejas a mi alrededor me decían lo contrario, Emma y Mick, mamá y Kris… Iba tan metida en mis pensamientos que no ví que un hombre caminaba justo frente a mí hasta que choqué con él, pensé que me caería hacia atrás tras el fuerte impacto, pero sus manos tomaron mi cintura impidiéndome caer. No me había dado cuenta de que mis ojos estaban cerrados con fuerza hasta que sentí como susurró muy cerca de mi rostro. —Te tengo — abrí los ojos y me encontré de frente con unos ojos grises demasiado profundos. Me perdí en esa mirada, nunca había visto unos ojos de ese color, parecían una tormenta, de esas grises que dan miedo, su mirada no demostraba nada, era como si estuviera vacía y me llenaba de temor pero a la vez parecía estar en calma, como si estuviera conteniendose de demostrar su verdadero yo. Me alejé un poco para sostenerme por mi misma, llevé una mano a mi pecho y lo miré de nuevo. —Lo siento, no lo vi — le dije, él no respondió. Fruncí el ceño esperando que dijera algo, pero él simplemente me dedicó una mirada de arriba abajo examinándome, pero sin ninguna expresión; me sentí desnuda ante él; miró el reloj que traía sobre su mano derecha y maldijo por lo bajo. Pasó por mi lado sin dirigirme una mirada, me quedé quieta en el mismo lugar mientras analizaba que era lo que había pasado, cuando comprendí que no había entendido nada, volví a mirar sobre mi hombre a aquel hombre y lo vi entrar al bar de Kris. Me vi tentada a volver a ese lugar para conocerlo un poco más, algo en él se me antojaba muy atrayente, pero decidí que era mejor seguir el camino a casa y dejarlo pasar. ♡o。.。o♡o。.。o♡o。.。o♡ —Estoy agotada — comentó mi hermana aterrizando en el colchón a mi lado, la miré de reojo y vi su rostro lleno de ojeras. —¿Mal día en el trabajo? — pregunté. —Más que eso, treinta y seis horas de turno en urgencias y fue un caos total — ella suspiró colocando su brazo sobre sus ojos. Yo hice una mueca, no me gustaba cuando se sobre esforzaba en el trabajo, sabía que lo hacía por sus hijos, pero se estaba matando poco a poco, es médica general, no ha podido hacer la especialidad en lo que tanto ama, antes de graduarse quedó embarazada y para colmo de mellizos. Las fotos de su graduación son preciosas pues tenía una barriga enorme y ella es tan chiquita que era graciosa verla de esa forma. El padre nunca se hizo cargo de mis sobrinos, por ellos entre mi hermana, mamá y yo, los cuidamos. Mamá trabaja desde casa como costurera y por ende le es más fácil cuidar de los chiquillos, justo ahora que son un terremoto, ya cuidar de un solo niño es difícil, pero ahora cuidar dos que están descubriendo absolutamente todo, es horrible y mamá ya tiene unas cuantas canas gracias a ellos. —Descansa, aprovecha que los niños ya se durmieron, ¿Mañana descansas? — pregunté mientras terminaba de maquillar mis uñas de las manos de color rojo. —Si, no vuelvo hasta pasado mañana, sentí que me iba a morir — su voz ya sonaba adormilada. —Vete a tu cama antes de que te duermas acá —, le advertí, no sería la primera vez. —Ah, no me hagas parar — se acomodó mejor en mi cama y supe que ya sería imposible hacerla ir. Bufé porque yo tendría que irme a dormir a su cama, así que tomé mi almohada, arrope a mi hermana y salí de mi habitación, tenía que pasar por la sala, en donde se encontraba mamá aún despierta, cuando me vio sonrió. —¿De nuevo se quedó dormida en tu cama? — Hice un gesto de sorpresa haciéndola reír. —Comienzo a sospechar que mi cama le parece mejor que la suya. —También lo creo — comentó mamá haciendo zapping en el TV, la miré durante un tiempo hasta que ella me devolvió la mirada —¿Qué pasa, hija? —El amor de tu vida te envía saludos — no pude ver su reacción ya que salí corriendo a la habitación de mi hermana, solamente escuché su jadeó. —¡Lía! — me llamó pero yo ya estaba muy lejos de allí. ♡o。.。o♡o。.。o♡o。.。o♡ —¿Mami? — escuché una vocecita hablando. Quité la cobija de sobre mi cabeza, acostumbraba a dormir con la cabeza totalmente tapada, me encontré con mi sobrino, Leo, frente a mí restregando sus ojitos, en una de sus manitas tenía a su peluche favorito. —Bebé, ¿Qué haces despierto a esta hora? — miré el reloj sobre la mesita de noche, marcaba las 2:54 am. —Tita — así me decían ambos — No puelo dolmil. Lo cargué y acomodé a mi lado bajo las cobijas, su peluche lo puse a su lado como sabía que le gustaba dormir con él, cuando conoces a los niños, aprendes que a veces vienen por partida doble y todo debes hacerlo al peluche también. —¿Así estás bien? — él asintió y sonrió dejando ver esos pequeños dientes que me llenaban de ternura. Besé su frente con cariño, me provocaba una ternura inexplicable, mis sobrinos son lo más importante para mí y cada vez que ellos me sonríen, llaman Tita o dicen que me quieren me derriten por completo el corazón. —Duerme bebé, yo te cuido. Él cerró sus ojitos y pronto lo hice yo también. A la mañana siguiente me desperté tan temprano como siempre para ir al jardín infantil, mi humor por las mañanas era demasiado alegre, cosa que molestó a mi hermana cuando llegué a la cocina tarareando una canción y bailando. —¿Cómo puedes estar tan feliz a las seis de la mañana? — preguntó tomando un sorbo de café. Me encogí de hombros y le quité la taza para compartir, ella entrecerró sus ojos hacia mí pero yo la ignoré, mamá pronto llegó a la cocina con su bata de color rosa y el cabello recogido en una niña alta. Mamá es muy joven para tener ya a dos hijas bastante grandes, sus ojos azules opacos —igual que los nuestros— y su cabello rubio ya un poco blanco la hacían ver fabulosa, me encantaría llegar a los cincuenta viéndome de esa forma y ni hablar de ese cuerpo que se gasta, hacer tanta yoga y cardio la tienen con una salud increíble, a veces me siento más vieja yo, con dolores de espalda y a veces me suenan las articulaciones al moverlas. —Buenos días, hijas hermosas. —Buenos días, má — le sonreí ofreciéndole el vaso de café de mi hermana, quién de nuevo bufó. —Solamente son días, no hay nada bueno hoy — reí y rodé los ojos. —No seas amargada — asentí a las palabras de mamá —¿A qué le falta un revolcón? — preguntó mirándome, mi hermana se ahogó con el café y comenzó a toser como si su vida dependiera de ello. —¡Mamá! — exclamé muerta de vergüenza, a veces me sentía un poco cohibida ante esos temas. Mamá y mi hermana —una vez ya pudo respirar con normalidad— comenzaron a reír fuertemente, yo cubrí mi rostro, ya lo sentía demasiado caliente. A mis veintitrés años me sentía un poco mojigata aún, no soy virgen, debo aclarar pero aún así, hace bastante tiempo no tenía ese tipo de acercamiento con nadie porque simplemente no lo disfrutaba, no entendía porque decían que eso quitaba el estrés, relajaba y un sin fin de cosas más; en mi caso nunca fue así, con mi ex novio me sentía incómoda, sentía que debía complacerlo y me olvidaba de mi propio placer, nunca tuve un orgasmo con él y él solo pensar en el sexo vienen a mi mente muchos escenarios que pasé y de los cuales no quisiera repetir, nunca sin mi consentimiento, pero que aún así, no me gustaría volver a pasar. El sexo no significa nada para mí y por ello siempre evito esos temas. Todo el mundo parece pasarla tan bien, mientras yo lo odio, me aterra, no me gusta. —Era broma — comentó mamá luego de un tiempo —Aunque ya no nos dijiste que más pasó con ese residente. Mi hermana bufó y el humor le cambió por completo, pasó de menos amargada a muy amargada. —Vean Grey's anatomy, se darán una idea — mamá y yo nos miramos sin entender. —¿Eso significa…? — pregunté si terminar la frase. —¡Que es un puto! Cómo todos los doctores — alce mis cejas asombrada mientras mamá fingía quitar una pelusa de su bata. —Que asco dan los hombres — pronunció ella a la final. —No todos son así — defendí, ambas me miraron como si no tuviera cerebro, me encogí de hombros. —Tu, de nosotras tres eres la que menos sabe de hombres — comentó mi hermana. —Bueno, pero al menos yo no tengo dos hijos sin papá y un amor frustrado que sigo sin entender porque no están juntos — me arrepentía de mis palabras nada más decirlas, sus miradas se tornaron vacías y apagadas, me sentí lo peor del mundo en ese momento —Lo siento, no quería decir eso. Mamá hizo un ademán con su mano y suspiró. —No, tienes razón, de nosotras has sido la única que no ha cometido graves errores, así que no seas como nosotras, sigue nuestros ejemplos para hacer lo contrario. — las palabras de mamá me llegaron profundo, miré a mi hermana y ella asentía lentamente con su cabeza mirando el mesón de la cocina. —Bueno, ya con los mini hombrecitos somos felices — comenté, ellas sonrieron. —Por ahora ellos son suficientes para mí — comentó mi hermana. —Para mi ya lo son — la miré haciendo un puchero, —Tu no me veas así, que sabes que… —¡Hey! — exclamé para distraer a mamá —No creas que no me di cuenta de lo que hiciste — le dije a mi hermana — Uno de tus hijos me despertó en la madrugada. —¿En serio? Vaya, quién lo iba a pensar — dijo con sorpresa, mamá río antes de dejar la cocina. —Te pasaste, nunca más te dejaré dormir en mi cama. Ella hizo un puchero pero la ignoré, ya llegaba tarde al trabajo.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

MI POBRE ESPOSO MILLONARIO

read
10.9K
bc

La esposa rechazada del ceo

read
221.8K
bc

La joven Ceo

read
16.6K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
58.5K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.6K
bc

Bajo acuerdo

read
49.1K
bc

Tras Mi Divorcio

read
576.2K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook