Capítulo 24: Encuentros inesperados. Luego de haberle explicado mil veces a mi mamá que nada de lo que había visto era lo que creía, Franco a mi lado no volvió a hablar pero la sonrisa de idiota no se iba de su cara y sabía cómo ganarse a mamá, eso fue lo que me fastidio un poco. Ahora mismo estábamos todos sentados en el comedor, yo miraba a mis sobrinos jugar con Nicolás, se habían caído muy bien al instante y los dos monstruitos no dejaban de pasarle juguetes para que él tuviera con que jugar, me tenían derretida por tanta ternura. Ahora, sentados a la mesa estábamos ubicados de la siguiente manera, Franco a mi derecha, mi hermana a mi izquierda y mi mamá justo frente a mí. En el centro de la mesa había un delicioso desayuno siendo servido por las manos de mamá. —Nosotro

