LITA En este momento no creo en nada, no tengo un solo pensamiento positivo hacia los dioses y no tengo idea de cómo van a tomar toda esta información en el otro plano. Posiblemente, no me crean y sea llamada hereje, no lo sé. Camino hacia el balcón del Penthouse y observo en dirección al gran Edificio Solid en el cual estaba ubicada mi oficina. Una ráfaga de viento fresco me golpea el rostro y me infunde algo de valor para por fin hacer la llamada que he querido hacer desde que mi memoria volvió. Solo puedo mirar hasta aquel edificio, mi vista no alcanza a llegar hasta la casa de mis padres. El teléfono repica al otro lado de la línea y con cada repique siento que mi corazón se acelera más, hasta que por fin mamá contesta. —Hola —Su voz se escucha con desgano. He pensado mucho en

