Me levanté por mi alarma, había decidido que yo iría en el primer vuelo para Madrid. No quería ni pensar que Scott despertara y quisiera hablar del beso, porque estoy confundido, lo sentí diferente y no puedo ser así. No quiero sentirme así con alguien como él. Me levante en silencio y fui a vestirme en el baño. Me puse unos jeans, una camiseta gris con un jersey. Salí y agarre mi maleta. - ¿A dónde vas? —Escuche la voz ronca de Scott. Lo que faltaba. —Me voy — Dije yendo a la puerta. - ¿Solo huiras? —Trague fuerte. - ¿Por qué? Si te gustó tanto como a mí: Escuche como se acercaba a mí. No te vayas, Susurró en mi oído. —Despídeme de los chicos, Scott — Abrí la puerta y Salí. - ¿Iras al internado? —Me siguió. —Si — Conteste yendo a la cocina y agarrando un vaso de jugo. - ¿Sola

