Capítulo 8

1161 Palabras
Vimos como Tyler, Jeff y Jacob entraron en las duchas después de salir de su práctica de fútbol. Chloe y yo nos miramos cómplices. Bingo. Corrimos a las duchas donde tuvimos varios chicos quejándose por nuestra arrepentida entrada pero algunos se acercaron a ayudar, agarramos toda su ropa y sus toallas con la indicación de varios del equipo a los cuales fueron muy graciosos nuestra idea. Salimos y Chloe le avisaron en la página del internado, a los segundos ya las duchas de la cancha de fútbol estaban llenas de estudiantes con cámaras. Observamos como salían los tres cubriéndose con sus manos buscando al responsable, noté en sus rostros la sorpresa de ver a esa cantidad de gente fotografiada. Di un paso al frente con Chloe. - ¿Buscaban esto? —Pregunté sonriendo — Esto es solo el comienzo, cuídense las espaldas — Amenacé, yo fui de ahí con Chloe y sus prendas. Tiré la ropa en la basura y fuimos a la habitación. Al entrar veo a Aarón ya un enojado Scott adentro. ¿Cómo entraron? - ¿Qué carajo hacen aquí y cómo entraron? —Se adelantó Chloe. Scott tenía las llaves de Beth. Contestó Aarón con tranquilidad. - ¿Por qué lo hiciste? —Dijo Scott enojado acercándose a mí. ¿Ahora que hice? Es como cuando llego a mi casa después del instituto con una sonrisa de oreja a oreja, papá siempre me recibe con esa frase, sabe que mi sonrisa no es por simple alegría. - ¿Por qué hice qué? - ¡No necesito que nadie me defienda! ¿Acaso me intentas dejar como un imbécil? ¡No te metas conmigo, Murphy! ¡Deja de hacerte la maldita heroína! —Gritó en mi cara. Limpié la saliva que me salpicó al gritarme. —Primero, no me escupas. Segundo, yo no lo hice solo por ti y si lo hubiera hecho deberías sentirte afortunado, y tercero ¡No vuelvas a gritarme, maldito imbécil! —Lo empujé alejándolo de mí. Él se acercó a mí con la ira consumiéndolo. —No sabes con quién te estás metiendo, niña malcriada—Me miró fulminante. —Iba a decirte lo mismo, Scotty—Mantuve mi mirada en sus ojos. —Ya, paren—Chloe nos alejó antes de que alguno lanzara el primer golpe o comenzáramos con una pelea verbal peor que esta. Rodé mis ojos mirándolo. —No te me acerques—Terminó su discurso y abrió la puerta. —Dame mis llaves—Extendí mi mano y él las puso en ella. Los chicos miraban impactados por nuestra discusión. — ¿Acaso les debo? —Pregunté agarrando mi laptop e ignorando sus miradas. — ¿Te importa si salgo con los chicos? —Me preguntó Chloe. Ni que fuera su madre para que me esté pidiendo permiso. —Me da igual—Contesté entrando en mi blog. Al escuchar como se cierra la puerta empiezo a escribir. Necesito un respiro, estoy harta de hacerme promesas que igual voy a romper, porque cada vez que rompo una promesa me rompo más a mí, necesito alejarme...Necesito muchas cosas, tal vez necesite desahogarme, pero no sé de qué forma hacerlo. Siento un gran vacío dentro de mí, pero no encuentro la forma de llenarlo. Quiero sentirme bien. Amy xoxo Inhalé profundamente después de presionar el botón de publicar. Puedes soportarlo. Decido ir a comer algo y me dirijo a la cafetería. Al entrar lo primero que veo es a Scott hablando con una chica, pero la chica me parece conocida, así que me acerco un poco para ver mejor y la veo...Alice Donovan. Me acerqué a grandes zancadas. — ¿Qué mierda haces aquí? —Tomé su brazo enojada. Ella al verme sonrió entusiasmada por encontrarme y luego retiró su sonrisa al ver la ira que empezaba a crecer en mi. —Necesito hablar contigo, necesito que arreglemos lo que pasó, así que mi madre habló con Bianca y lograron encontrar la manera de inscribirme en este lugar, ya que tu padre conoce al rector—Sonrió. — ¿Lo hiciste apropósito? —Apreté más su brazo enojada. Ella gimió levemente al sentir la fuerza que ejercía en ella. —En serio quiero arreglar lo que pasó, no era mi intención —La solté. — ¿No era tu intención? —Reí sarcástica— Vete al infierno, perra—Finalicé y me dirigí a la biblioteca. Necesito alejarme de todos. Entré a la biblioteca y estaba casi vacía, solo habían dos chicos y una chica estudiando. Me senté en la mesa más alejada de ellos y apoyé mi cabeza en mis brazos que descansaban sobre la mesa. Pensaba que podía huir de todo lo que me ocurría en Manhattan, pero veo que será lo mismo pero en diferente contexto. Necesito relajarme. Necesito golpear algo. ¡Maldición, necesito calma! Cerré mis puños controlando la ira. — ¿Estás bien? —Escucho una voz varonil. Miré al chico que estaba a mi lado mirándome. —Sí—Me iba a levantar pero tomó mi brazo sentándome. —Sé que no estás bien, porque yo he estado de la misma manera—Miré sus ojos—No tengas miedo de llorar—Acarició mi mejilla. Quité mi rostro de su mano ¿De dónde salió este? —No te conozco. —Pensé que lo había dicho en mi mente, pero no fue así al escucharlo responder a mi afirmación. —Soy Dylan y tú eres Elizabeth Murphy ¿Cierto?' Lo que falta es que saque su placa de policía y diga que es del FBI para luego arrestarme. — ¿Cómo lo sabes? —Pregunté frunciendo mi nariz. Espero que no sea un policía, —Vi la broma que le hiciste a los tres idiotas—Reí al recordar la broma. —Te ves hermosa riendo—Me sonrió—No debes estar triste por nada ni nadie... No permitas que te hagan daño. Salió poeta. —Estoy bien, Dylan—Mentí. —Ya me voy. —Déjame acompañarte—Me pidió—Quiero asegurarme de que estés bien—Negué con la cabeza—Entonces te seguiré. Que fastidioso...Un poeta con pinta de policía y de paso fastidioso. —Bien, andando—Él se levantó sonriendo y me acompañó hasta mi edificio pero veo que estaban en la entrada Alice, Chloe, Aarón y el maldito de Scotty. ¿En serio cayeron tan bajo para hablar con ella? De Scott se entiende, pero ¿Chloe y Aarón? Es una maldita manipuladora. Ellos me observaron cuando me acerqué con Dylan. —Oh, por fin te encuentro—Dijo Alice sonriendo. — ¿Te conozco? —Sonreí sarcástica. —Ya para, Ellie...Estoy arrepentida y quiero que me escuches—Habló apenada por mi actitud frente a ellos. —Número uno, no me digas Ellie. Número dos, muérete, y número tres, púdrete—Rodé mis ojos. Lo admito, me gusta enumerar las cosas que quiero dejar en claro —No les recomiendo que hablen con ella y si lo hacen...Cuídense la espalda, ella es la arpía más manipuladora del mundo—Ella tomó mi brazo y yo le di un bofetada. La tomé de la camisa rosada que tenía puesta. —No te atrevas a tocarme, me pegarás la sarna...Perra—La empujé lejos de mí. —Nos vemos luego, Dylan—Me despedí de él y él miraba la escena sorprendido. —Está bien, Elizabeth—Escuché e ignoré los llamados de los chicos. Entré a la habitación y caí de rodillas. Quiero que se largue de mi vida.
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