Estábamos ultimando detalles para la boda, y… Para empeorar un poco los nervios y las cosas, tenía un retraso de dos meses, pero no me atrevía a decírselo a nadie, quizás por miedo al rechazo, a que todo lo que estaba por venir se derrumbe. No podía ocultarlo más, en algún momento tenía que hablarlo con Ethan. —¡Amor! —llamé desde la cocina. —¡Voy! —gritó—, ¿qué sucede? —Tengo algo que decirte… —¿Qué sucede? —Creo… Creo que estoy embarazada. Ethan abrió los ojos como platos, bajé la mirada. Sin esperarlo, me tomó por la cintura y me besó apasionadamente. Me cargó en sus brazos abrazándome. Sonreímos. —Te amo —susurró, su mirada irradiaba felicidad. —¿No estás molesto? —No, cariño, al contrario —sonrió, me besó de nuevo—, debemos comprobarlo —me guiñó un ojo. Terminamos d

