La luna de miel fue organizada en Francia, en la hermosa ciudad de París, la ciudad del amor. Nos íbamos por veinte días, ¡qué lujo! Ethan alquiló una casa de campo, preferíamos más el romanticismo, estar juntos, disfrutar del turismo, conocer, experimentar. Tenía que preparar las últimas cosas porque el vuelo salía a las 15:00 pm, aún no podía creer que estaba casada, con él, el amor de mi vida. —Te amo —susurró Ethan en mi oído, apenas amaneciendo. Sonreí entre dormida, me giré y lo besé, me subí a horcajadas sobre él. —Te amo —susurré sobre sus labios. En un movimiento quedé debajo de él, nos miramos, sonreímos. Cada vez sentíamos más y más amor mutuo. Y ahora no era por dos, sino por tres. Siguió besándome, fue bajando sus besos a mi cuello lentamente, un sonido extraño salió

