Estoy aturdida. Desconcertada, ¿Será él? No, no, no, pero si este chico, es educado, nunca me observo con ojos morbosos, es inteligente. ¿Cómo podría ser la misma persona? Por un momento me perdí en mis pensamientos y sin darme cuenta abrí la puerta. Cuando escucho un carraspeo de garganta, vuelvo a fijar mi mirada en él. —¿Qué quiere? —Digo más seria. Poniendo mis manos en forma de jarra. Veo que sus ojos descienden y recién me percató que me está viendo mi pijama corto. Agarro la puerta y vuelvo a cerrar hasta cubrir mi cuerpo. — Él vuelve a fijar sus ojos en los míos — Al intentar abrir mi puerta, la llave se rompió. A esta hora no hay cerrajero disponible. Quería pedirle a mi vecina, permiso para pasarme por el balcón a mi departamento. — ¿De mi balcón? — Pregunto incredulada

