Capítulo 3

1080 Palabras
Matthew, instintivamente, protegió a la mujer en sus brazos y miró a Scarlett con enojo. —¿Qué te pasa? ¿Cómo te atreves a golpearla? ¿Sabes quién es ella? Scarlett no podía creer lo que veía. Miró a la mujer y preguntó, incrédula: —Rebecca… ¿estás bien? Al escuchar ese nombre, Scarlett sintió como si le hubiera caído un rayo. Rebecca Townes… la sobrina del vicepresidente del hospital. Matthew le había dicho muchas veces que Rebecca lo había ayudado mucho. Ahora entendía de qué tipo de “ayuda” hablaba. Por lo visto, no era la primera vez que estaban juntos. En ese momento, Scarlett comprendió que la traición llevaba mucho tiempo ocurriendo. Soltó una risa amarga y volvió a levantar la mano. Esta vez, la bofetada cayó sobre Matthew. —¡No solo la golpeo a ella, también a ti!— Matthew quedó atónito. Scarlett siempre había sido dócil con él, alimentando su ego. Esa bofetada destrozó su orgullo. —Scarlett…— dijo, furioso y avergonzado, levantando la mano para devolver el golpe. Pero se detuvo al ver su cuello. Le tiró del cuello de la camisa. Su clavícula estaba cubierta de marcas. Rebecca, aún molesta por la bofetada, se burló: —Matthew, parece que tu “novia inocente” también sabe divertirse. Mira esas marcas… el hombre con el que estuvo debió esforzarse bastante. El rostro de Matthew se oscureció. —¿Qué significa esto, Scarlett? Scarlett soltó una risa fría. —¿Qué crees tú? Había ido a buscar consuelo… y encontró una traición. Ya no tenía sentido explicar lo que había ocurrido la noche anterior. Apartó su mano y se acomodó el cuello con frialdad. —Si tú puedes hacer lo que quieras a mis espaldas… yo también. —¿Cómo puedes ser tan descarada? —replicó Matthew—. Frente a mí fingías ser pura, pero ya te habías acostado con otro. Desvió su culpa hacia ella sin dudar. —Con razón nunca tomabas la iniciativa conmigo. Siempre rechazabas quedarte conmigo con cualquier excusa. La miró de arriba abajo, con desprecio. —Nunca te arreglas, nunca te maquillas… ¿Es porque no quieres que me interese por ti? Claro, ya tienes a otro que te satisface. Scarlett apretó los labios, temblando ligeramente. No podía creer que alguien pudiera ser tan miserable. ¿Cómo había podido estar con alguien así? —¡Matthew, hemos terminado!— Su voz tembló de ira. El rostro de Matthew se ensombreció. Iba a responder, pero Rebecca lo detuvo. Con una sonrisa burlona, dijo: —A partir de ahora, cada quien puede divertirse por su cuenta. No es gran cosa. Matthew dudó por un momento… y luego asintió. Scarlett respiró hondo y habló con frialdad: —Ya que todo ha terminado, no olvides devolverme los ciento veinte mil dólares que te presté para comprar tu casa. Matthew se quedó paralizado. Ya había usado el dinero para pagar la casa a plazos. ¿Cómo podría devolverlo ahora? Solo llevaba dos años trabajando, y ciento veinte mil dólares no eran una cantidad pequeña para él. Matthew simplemente se negó a admitirlo: —Me lo diste voluntariamente. ¿Voluntariamente? —No te habría dado ese dinero si no fuera porque íbamos a casarnos. Scarlett era una estudiante sin muchos recursos. Había trabajado a medio tiempo y participado en concursos académicos para ahorrar ese dinero. No podía dejarlo ir tan fácilmente. Scarlett se burló: —Si no quieres devolverme el dinero… ¿qué pasará con tu título? El rostro de Matthew cambió de inmediato. Si aquello salía a la luz, su futuro quedaría arruinado. Le lanzó una mirada oscura y apretó los dientes. —Te lo devolveré. Entonces, Scarlett se dio la vuelta y se marchó. Todo lo que quería en ese momento era alejarse de ese lugar repugnante y de ese hombre lo más pronto posible. Con la cabeza baja, caminó apresuradamente hacia la salida. Al llegar a la puerta, chocó contra un pecho firme. —Lo siento —murmuró sin levantar la vista, antes de seguir caminando. —Sr. Cooper, ¿se encuentra bien?— preguntó preocupado el asistente a su lado. Landon Cooper hizo un gesto con la mano y observó la espalda de Scarlett alejarse. Una chispa de duda apareció en sus ojos oscuros. Esa mujer… Mirando su muslo, Henry Vaccaro dijo: —Deberíamos entrar ya. Tu herida necesita ser vendada de nuevo. Después de todo, la chica de anoche no era una doctora profesional. Si no se trata bien, podría infectarse… Al oír eso, Landon frunció ligeramente el ceño. —No. Es muy buena en lo que hace. Con una sonrisa incómoda, Henry añadió: —Pero la señorita Joanna parece preocuparse mucho por ti… Landon le lanzó una mirada y luego entró. Mientras avanzaba, ordenó: —Contacta con ella más tarde. —¿La chica que te salvó? —Sí. Mi abuela quiere verla mañana. Avísale primero. Yo volveré más tarde. Landon dudó un momento. Sus ojos se volvieron fríos. —Quiero saber quién puso la droga en mi bebida. ¿Cómo se atrevieron a conspirar contra él? … No fue hasta que Scarlett llegó a un parque vacío que finalmente dejó salir sus emociones reprimidas. Había recuperado el dinero que le había prestado a Matthew… pero ¿qué pasaba con su amor y su sinceridad? Incluso si hubiera alimentado a un perro, este le habría sido fiel. Pero Matthew, en cambio, la traicionó y la acusó falsamente. Había estado enamorada de él durante cinco años. Desde la preparatoria hasta la universidad, Matthew siempre había sido su superior. Ella siguió sus pasos, soñando con casarse con él después de graduarse y formar una familia feliz en aquella ciudad próspera. Las palabras de Matthew resonaban en su mente. Pero la realidad era otra… Nunca se quedaba a pasar la noche con él porque siempre le pedía ayuda con informes de trabajo y registros de pacientes. Temía descuidar sus estudios, así que regresaba al dormitorio para continuar trabajando. Nunca se maquillaba… porque simplemente no podía permitírselo. Su abuela seguía en la UCI, necesitando tratamiento constante. Matthew también requería dinero para pagar su casa. Comprar ropa bonita o maquillaje era un lujo imposible. Scarlett negó con la cabeza y soltó una risa amarga. Todo eran excusas de ese bastardo. No tenía sentido seguir pensándolo. Se secó las lágrimas y dejó escapar un largo suspiro. Ahora que habían terminado, viviría bien su vida. No permitiría que ese idiota volviera a afectarla.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR