-Hola, mi amor. -dijo en holandés. Odio hablar en holandés, pero tendré que hacerlo- -¿Qué haces aquí? -me inundó el miedo- -Vine a buscar a mi amada -dijo cínicamente- -Vete, Axel. -mi voz sonaba temblorosa- Vete, por favor. -¿Qué pasa, Savannah? -se acercó a mi, yo retrocedí hasta chocar contra la pared y no poder alejarme más- ¿Tienes miedo? -se me acercó aún mas y me tocó la cara- -Aléjate de mí. -estaba empezando a recordar lo que él me hizo, estaba empezando a enojarme- ¡No me toques! -grité y él se puso a reír- ¿Dónde está Joan? -Duerme.. -respondió simplemente y empezó a caminar por la cocina, tocando cosas, comiendo comida del refrigerador...- Con un sedante, por supuesto. Está afuera, en el auto. Así que, si quieres verlo, tendrás que venir conmigo. Mi padre me confió esto,

