-Mirella se encuentra mucho mejor -susurró Sharon mientras colocaba una pila de documentos sobre el escritorio de Ricardo, él se limitó a contestar con un sonido gutural -creí que le importaría saberlo. -Sí, como sea ¿editaron los poemas del cuaderno que te entregué? -preguntó Ricardo se sintió realmente bien saber que Mirella estaba mejor, pero no quería que Sharon lo notara demasiado interesado. -Sí, señor Marroquín, ya... ya fueron editados los poemas -contestó Sharon con gesto confuso y la voz entrecortada -¿Y dónde está? -preguntó Ricardo viendo a todos lados -Dónde está, ¿quién? -la confusión en el rostro de Sharon se multiplicó -El cuaderno de poemas ¿dónde está? -no quería el cuaderno de poemas, solo quería que Sharon saliera de la oficina y lo dejara solo, enviarla a bu

