Un zumbido persistente se metió en sus sueños hasta despertarla. Buscó el teléfono entre las sábanas de la cama, el zumbido se detuvo justo cuando lo encontró, tenía unas cuantas llamadas perdidas de Sharon y otras de Ricardo, el teléfono comenzó a vibrar de nuevo. —No podré ir por ti —fue lo primero que su amiga le anunció y Serena estuvo a punto de entrar en pánico —he tenido una emergencia con Liam —¡Oh! ¡Por Dios! —por un m omento se olvidó de sí misma y temió que algo le hubiese pasado al pequeño Liam —¡¿Qué ha pasado!? ¿él está bien? —Está bien, se ha caído y se ha roto un hueso. Estoy con él ahora —Me alegra saber que está bien. No tienes que preocuparte por mí ahora yo...— no quería preocupar a Sharon pero tampoco sabía qué hacer —Por supuesto que me preocuparé por ti —la

