CAPÍTULO 40

1311 Palabras

Al despertar en la mañana, Serena abrió los ojos despacio, no podía evitar la sonrisa que surcaba su rostro de oreja a oreja. Estaba desnuda, acurrucada en un lado de la cama, debajo de las sábanas. Tenía una mezcla de remordimiento y satisfacción; su conciencia y las sensaciones de su cuerpo estaban pugnando dentro de ella. No podía creer que se había acostado con Ricardo Marroquín; su jefe. Se dio la vuelta para mirarlo, pero él no estaba ¿lo había soñado todo? ¡No! Era imposible que un sueño fuese tan real; aquellas caricias, los besos, lo que había sentido mientras las manos de Ricardo acariciaban sus muslos, la explosión de placer cuando su lengua jugueteaba entre los labios de su vagina... ¡no! No pudo ser un sueño. Miró a su alrededor inspeccionando toda la habitación, vio el tel

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR