POR DELFINA Me encamino a la oficina y Gastón les dice a las dos mujeres, que nos acompañen. Pero cuando yo estaba entrando a la oficina, él me tomó de la mano y se dirigió hacia el pasillo que da a mi casa. Lo miré sin comprender, no quería que ella dos entren a mi casa. Estamos en el hall que separa el local de la escalera que da a mi hogar. Cierra la última puerta y se frena. -No voy a permitir que alguien más se siente en nuestro sillón. ¿Por qué cuida esos detalles hasta hacerme dudar? Siempre termino dudando, cada vez que tengo la firme decisión de olvidarlo, él encuentra la forma para que yo quiera estar en sus brazos… para luego volver a dudar. -¿De verdad Paty? ¿Qué querés? Le dice con un tono frío y cortante. -Aunque te comparta y me compartas, te quiero a vos, siempre

