Letter

1269 Palabras
En cuanto corre al auto Maia va detrás de mí y coloca el teléfono en altavoz y entonces lo escucho y todos mis miedos salen a flote. Al otro lado de la línea Magnus intenta reprimir los sollozos y casi puedo imaginarlo en un rincón de la habitación tratando de no llorar lo bastante fuerte como para que lo descubran. Esa sola imagen hace que sienta un hueco en la boca del estómago y entonces acelero, estoy a 3 minutos de la casa de Magnus o a 2 si acelero un poco más cuando lo escucho pedir ayuda y entonces no puedo evitarlo y soy yo el que contesta. —Magnus... soy Alec... —Suspira. — Estoy a menos de 3 minutos de tu casa, tranquilo, ¿ok? Necesito que te quedes conmigo ¿Puedes hacerlo? Escucho claramente como la puerta se abre y Magnus ahoga un grito, lo siguiente que puedo escuchar es la voz del hombre y Magnus gritando mi nombre. — ¿Magnus que fue ese ruido? ¡Magnus! Maldición. —Alec... ¡Alec! — ¡Déjalo en paz maldito enfermo! — Grito y aferro las manos al volante. No presto atención a la conversación que "mantengo" con el hombre de los espejos, hasta que lo escucho decir: "Tranquilo Alexander... solo quiero divertirme un poco con el... ¿Qué dices de dejar unas cuantas marcas en su cuerpo? ¿Te gustaría algo temporal o algo más permanente? " —No lo toques...— Es lo único que atino a decir mientras paso una luz roja. No escucho su respuesta pero por la expresión de Maia puedo decir que es mala. No tardó más de 1 minuto en llegar luego de que se cortara la llamada. Subo sin poner atención a las réplicas de Maia, solo me interesa una cosa, necesito saber que Magnus está bien, necesito saber que no paso lo peor. Subo con el arma en mano y entro la primera habitación donde la puerta se encuentra completamente abierta. Lo que veo me deja helado, no puedo decir que es pero el simple hecho de ver a Magnus sobre sus rodillas y con las manos sobre su cabeza como si intentara bloquear todo, me preocupa, sé que está teniendo un ataque de pánico y no es para menos. — ¡Magnus!— Pero él no responde, me acerco corriendo y lo coloco sobre mi regazo. —Magnus... vamos... vamos... — Tomo su pulso y sé que está vivo, pero la sangre en mi mano hace que lo gira para ver de donde proviene. Tiene un gran corte en la espalda baja, uno que a simple vista se sabe que dejara una gran cicatriz. Lo tomo en mis brazos y lo cargo hasta llegar a mi auto. —Alec... ¿Qué haces? Te necesitamos aquí, tu eres el detective a cargo... no puedes... —Maia... Magnus está herido, la ambulancia no llega y no me arriesgare a que pierda más sangre de la que ya perdió. Confió en que tú te harás cargo de la investigación ¿Puedo hacerlo? —Claro... asegúrate de que este bien. Nos vemos en un rato en la estación. Subo al auto y doy una mirada rápida al asiento trasero donde yace Magnus desmayado y con la piel morena pálida. Y sin más arranco el carro. **** Llegamos al hospital 15 minutos después y en cuanto entro, varios enfermeros se acercan a mí y colocan a Magnus en una camilla. Están por llevárselo cuando su mano se aferra a la mía y sus hermosos ojos se encuentran con los míos. —Alec... —No digas nada Magnus, estas en el hospital... estarás bien te lo prometo. —El asiente de forma cansada. —En el bolsillo... mi chaqueta. Y entiendo lo que quiere decir, me abro paso y de su chamarra saco un sobre blanco y pulcro, con una sola mancha de sangre. Los enfermeros se llevan a Magnus segundos después. "Alexander" Son las únicas palabras que adornan el pulcro sobre y con solo eso se desata una tormenta de emociones. Me dirijo al baño para limpiar mis manos que aun están manchadas con la sangre de Magnus. Me miro en el espejo y mi expresión bien parece la de un zombie, las sombras negras que adornan mis ojos, la sangre en mis manos y camisa, la piel más pálida de lo normal, las manos temblorosas que aun sostienen el sobre. Desvió rápidamente la mirada y me dedico a observar mis manos mientras las lavo y las manchas rojas desaparecen de ellas. No puedo evitarlo más y entonces tomo el sobre y lo abro. Al parecer dejamos las notas atrás, pues esta vez son dos hojas las que están dentro del sobre. La primera es claramente una carta dirigida a mí. "Querido Alexander, lamento que hoy no existiera la oportunidad de conversar pero debes saber que el tiempo no lo permitió. Lo que paso hoy fue un trabajo... como decirlo... improvisado. Solo deseaba marcar un punto o dos en realidad y espero haberlo logrado. Antes de explicar estos puntos, quiero decir que el chico y tú hacen una linda pareja, siente la ironía en estas palabras, yo el asesino más peligroso diciendo que el detective y la victima hacen una linda pareja, vaya que soy gracioso. El primer punto que quería demostrar era que Magnus es mío. Tienes que saberlo antes de meterte con lo que me pertenece. La gente pago mucho dinero por su cuerpo y por su muerte y no puedo dejarlo ir, lo siento por ti. Puede que la fea marca que le quedara baje su valor, pero... la hermosura sigue ¿estamos de acuerdo en eso? Y el segundo punto es mucho más sencillo de digerir. Te das cuenta Alexander, que el solo hecho de saber que yo estoy con él, hace que tu pulso se acelere y tus miedos salgan a flote... te hace vulnerable. El amor te matara y a el igual. Aunque él ya está muerto. " — ¡Maldición! No sé si grito por lo que le hizo a Magnus o por la verdad en sus palabras. Cuando toma la segunda hoja, todo se detiene... mi espalda choca contra la fría pared y me deslizo hasta quedar en el piso, las manos me tiemblan descontroladamente y no puedo controlar mi respiración. Las lágrimas amenazan con salir y aun así leo lo que dice, aunque ya memorice cada una de las palabras en aquella nota, aunque me atormenten todos los días de mi vida. "Alec, mi amor... quiero que sepas en esta última nota que me han permitido escribir, que te amo como jamás ame a nadie. Lo que va a pasar no es culpa tuya, no te culpes... ambos sabíamos de los riesgos, sabíamos que no podíamos estar juntos y aun así lo hicimos, sabíamos que tarde o temprano ellos me encontrarían y esto pasaría. Este año fue el mejor de mi vida, te agradezco infinitamente todo lo que vivimos, me hiciste sentir vivo, me amaste, fuiste el primero en hacerlo de verdad. Gracias Alec. Lamento que tengas que pasar por esto y yo también. Te amo mi amor... Siempre tuyo Wes" Lloro, porque no puedo evitarlo y porque no quiero hacerlo, porque aun duele recordar que esa nota llego días antes de encontrarlo, en un sobre con mi nombre. Mientras tiembla y se abraza a el mismo sabe que sea cual sea el objetivo del hombre de los espejos con él, lo está logrando... está logrando hacerlo sentir vulnerable y ser vulnerable en su trabajo es una debilidad que se paga caro.
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