Prólogo
“Y vivieron felices por siempre” se supone que así debería acabar esta historia de amor, con Katsumi caminando hacia el altar enfundada en un pomposo vestido blanco, Jacob y Noah llevando los anillos. Adrick mirando a Katsumi acercarse a él, pisando con cada paso, los pétalos de rosas que Katherina y Anya han esparcido en la alfombra blanca que cubre el estrecho camino.
Y Así ha sido, la boda y la luna de miel ocurrieron tal y como en los cuentos de hadas, pero el "vivieron felices por siempre" es una fantasía que nos han vendido por mucho tiempo, tanto que hemos terminado creyendo que después del pastel, el champán y la noche de bodas, no viene más que felicidad; pura y empalagosa felicidad. ¡Advertencia de Spoiler! esa felicidad eterna... no existe. Es una mentira de mierda.
Adrick había vuelto al trabajo a atender una emergencia. Su amistad con Kolenka había terminado por hacerlo volver a la administración de la empresa de la que antes era dueño y de la que había decidido alejarse.
Kolenka no paraba de quejarse de lo mal que la estaban pasando su hermano y su padre estando al mando de las acciones y de lo maravilloso que sería que Adrick regresara y dirigiera los asuntos como debía hacerse. Le ofrecieron un cargo que no podía rechazar. Adrick estaba hecho para el mundo corporativo, las flores y la planificación de bodas y baby shower no eran lo suyo, volvió a lo que le gustaba, dirigir P&M.
La ausencia de su esposo, no le impidió a Katsumi continuar abriendo regalos de boda. Todas las cajas sin abrir, habían sido amontonadas en el despacho de Adrick, ella cogió una botella de champán, se sentó en el suelo y se empinó la botella, cogió la primera caja, la que le pareció más llamativa; rompió el papel de regalo. Tenía una mezcla de felicidad y nostalgia, aquella habitación había sido el escenario de una primera vez muy especial; la primera vez que estar cerca de Adrick le había causado un terremoto interno y un desorden de emociones que continuaban siendo tan intensas como aquella primera vez.
Después de unas cuantas cajas, cogió una que no estaba envuelta, tampoco tenía identificación, no tenía una tarjeta, una nota con un nombre, era pequeña y marrón, como una caja común y corriente, nada pretensioso como los demás regalos. Katsumi frunció el ceño mientras abría la misteriosa caja. Dentro de ella, solo había una llave y un trozo de papel "Cuando se acabe la magia y sientan que necesitan probar cosas nuevas, usa esta llave" en el reverso de la pequeña nota había escrita una dirección y un nombre; Bratt.
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