Ella me pidió que no le diera importancia a los comentarios de su familia, pero no puedo evitar hacerlo. Hace un siglo atrás fui llamado bestia, lo era, quise serlo porque para aquel entonces era lo que necesitaba, ser una bestia, un animal. La guerra estaba en su apogeo y habían muchos seres mágicos queriendo algo de mi sangre creyendo que con eso conseguirían la inmortalidad. Los despedace a todos y me aislé en mi forma animal, sintiendo y viviendo como uno. Deje atrás ese comportamiento, o por lo menos eso pensé. Yo no quiero ser una bestia ante ella, no quiero que me considere bruto. Quiero ser el caballero que ella quiere, el amante que necesita y sobre todo, el hombre que merece que la ame, con la intensidad de todas las guerras que viví multiplicadas por infinito. Sin embarg

