-Siempre me he considerado una buena persona, en cierto modo ,es lo que siempre me dicen mis amigos y algunos de mis familiares. Solo soy, por decir odiosa, con personas que se creen mejor que todo el mundo o cosas por el estilo, no es que sea de esas que andan repartiendo el amor y la bondad por el mundo, pero si se presenta la oportunidad de ayudar, me gusta mucho hacerlo. Ya saben. La moral y la ética. Y todas esas vainas de mujercitas. De aquí que se me presentaba el dilema más grande de mi corta existencia: ayudar o no ayudar a mi jefe. Desde que entré en la habitación me he quedado pasmada sin poder reaccionar hincada a su lado, debatiendo que debería o no hacer, en mi cabeza se desarrolla una batalla campal por tomar el control de mis decisiones; por una parte está mi diablillo

